jueves, 28 de junio de 2012

Enfoque hermenéutico


Por Santos Diamantino
ü  Es el climax  de la antropología simbólica.
ü  Para su explicación hay una esfera de lo consciente (exegesis) y de lo inconsciente (interpretación o desciframiento)
ü  Estas esferas tiene que ser estudiadas en sus diversas fases de evolución, y esto depende del método que uno emplee sea formal o informal, o puede ser adoptando estrategias de emic o etic. Puede ser teniendo propósitos idiográficos o comparativos, y haciendo elecciones de conceptos analíticos o de expresiones empáticas.
ü  El objetivo de la hermenéutica es el plano semántico, y su fin es determinar QUÉ ES LO QUE EL SIMBOLO SIGNIFICA.
ü  El significado.
1.      Puede estar oculto o puede manifestarse a la vista.
2.      Puede derivarse de una traducción o de una paráfrasis (paraphrasis= para=al lado de, frasis=expresión, explicación o interpretación de un texto ampliándolo. Traducción libre en verso)
3.      Puede ser expresado por el portador o descubierto por el estudioso.
4.      EN DEFINITIVA LO QUE IMPORTA ES EL PLANO DE LA SEMIOSIS.
ü  El símbolo IMPLICA, REFLEJA O METAFORIZA insistentemente el orden social o la naturaleza circundante.
Este enfoque parte de S. Freud (sentido metodológico). Colby, Fernandez y Kromenfeld dicen, que hay algo de esencialmente freudiano en la interpretación por Geertz de la riña  de gallos balinesa (1978), el sueño masculino de momentánea liberación.
Turner; lo semántico es mayormente EMIC, es decir; lo exegético consiste en la explicación total del símbolo, o la explicación de todas las informaciones que se obtuvieron mediante la entrevista. La exegesis puede realizarse en mitos (narraciones sagradas) que son fenómenos liminares. Ahora la exegesis no siempre toma lo forma de mitos. Las exegesis son parciales y pueden coexistir con mitos elaborados que explican cada detalle del ritual como expresión material o corporización de una parte o incidente de un mito.
El posicionalismo de Sperber, objeta tres postulados a lo presentado por Turner.
a)      La condescendencia hacia la explicación nativa.
b)      La búsqueda de significados por detrás del símbolo.
c)      La identificación de unidades que vendrían a ser los símbolos mismos.
Para este autor la noción de símbolo no es universal, sino CULTURAL, puede estar presente o ausente, diferir de una cultura a otra e inclusive dentro de una cultura dada. SUGIERE que la noción de símbolo sea suprimida provisionalmente para no considerarla como un objeto eventual, culturalmente definido, de la descripción.
Para Víctor Turner el símbolo es la más pequeña unidad del ritual que todavía conserva las propiedades específicas de la conducta ritual.
Lo llamativo es que en Turner los símbolos tipifican, representan o recuerdan algo, ya sea por la posición de cualidades análogas, ya por asociación de hecho o pensamiento.
La significación se origina en la exegesis narrativa para Turner, pero esta, no agota la dimensión semántica de los símbolos, dimensión que adquiere su plenitud a medida que el antropólogo la contextualiza en su campo correspondiente..
El símbolo en su semanticidad, tres propiedades:
       I.            La condensación de muchas cosas o acciones en un solo signo.
    II.            La unificación de significata dispares.
 III.            La polarización de sentidos en un polo ideológico, relacionado con su materialidad y con su forma externa.
El problema de Turner es que no puede establecer las fuentes exactas de los sentimientos e ideas que determinan la conformación  exterior del símbolo y las razones de su selección.
Posteriormente sintetizará los tres fundamentos de la semanticidad;
a.       La base nominal = representada por nombre que se le asigna.
b.      La bases sustancial = refiriéndose a las propiedades materiales, culturalmente seleccionadas.
c.       La base artefáctica = su cualidad de objeto elaborado para servir como símbolo.
Al mismo tiempo Turner encuentra que en cada conjunto o sistema cultural, hay un núcleo de símbolos dominantes, caracterizados por su extrema multivocidad, asociado al cual se percibe un número mayor o menor de símbolos enclíticos o dependientes, que acostumbran ser unívocos.
Para Víctor Turner los símbolos poseen significados, mientras que los temas pueden ser significados.
Turner enmarca sus apuntes desde la línea del establishment simbolista y de la vieja antropología cultural.
Para David Murray Schneider la cultura está formada por un sistema de unidades o partes que son definidas de un cierto modo y que se diferencian entre sí de acuerdos con determinados criterios. Estos constructos definen simultáneamente el mundo y el sistema de cosas que existen dentro de él. Schneider concibe el símbolo como concepto en sus primeras apreciaciones, aunque esto no es muy claro. Sin embargo los constructos culturales poseen realidad propia, que no depende de su existencia objetiva y hasta son del todo independientes de la cultura real y observable. La conducta, de hecho, no forma parte de la cultura tal como él la concibe.
En Schneider el símbolo es concebido en términos de una entidad conceptual abstracta, y con un enlace en las reglas. De ahí que la tarea del antropólogo sea  definir las unidades y las reglas y no con los patrones de conducta formulables a través de la observación de sus ocurrencias concretas.
Schneider define al símbolo según los atributos que los semiólogos confieren al símbolo. El signo es algo que está en lugar de otra cosa, o de otras cosas, sin que haya relación necesaria entre el símbolo y aquello que este simboliza. Si se toma de esta manera, la cultura se define como un sistema  de símbolos y significados.
Cada cultura tiene un sistema de unidades y sus interrelaciones. Estas tienen definiciones fundamentales sobre la naturaleza del mundo, sobre la vida y sobre el lugar del hombre en ella. No preguntaremos cómo se organiza, sino preguntaremos;
*      De qué unidades está hecha.
*      Cómo se definen.
*      Cómo se diferencian.
*      Cómo se articula una con otra.
Y preguntamos
v  Qué significados encierra ese estado de cosas.
v  Cómo se descifran los mismos en los esquemas para la acción.
A partir de ello, lo que Schneider persigue son unidades de significación, y las interrelaciones que le interesan son encadenamientos de significados. Por eso su enfoque es semántico (estudia el significado de los signos lingüísticos y sus combinaciones). Y Schneider parte de lo emic, de lo que sus informantes dicen acerca de sus propias vidas y de esa manera establece el núcleo simbólico de cada sistema cultural, su interrelación sistemática y las articulaciones que median entre éstas en tanto unidades culturales.
Clifford Geertz
Ve la cultura como sistemas de significación encarnados en símbolos.
Los símbolos manifiestos son la vía de mediación obligada para alcanzar los significados de la cultura.
David Murray Schneider
Concibe la cultura como consistente en los símbolos mismos.
La cultura manifiesta es la mediación inevitable y fastidiosa que hay que trascender para acceder al núcleo de la significación simbólica
Clifford Geertz
Capta, conjetura, dialoga, o intuye sensitivamente la significación.
David Murray Schneider
Abstrae, la destila a partir de juicios de un informante que puede ser cualquiera, para él ninguna respuesta es falsa y hasta las formas de mentir están culturalmente definidas y estandarizadas.
De esa forma es como entienden los símbolos.
La diferencia entre los dos líderes de la antropología simbólica norteamericana Clifford Geertz y David Murray Schneider es tajante:
v  Clifford Geertz = Es un hermeneuta que construye hipótesis interpretativas.
Ø  David Murray Schneider = En el fondo es un empirista que traza generalizaciones sobre lo que sus informantes aducen.
Para David Murray Schneider es importante estudiar; LOS SIGNIFICADOS asociados a los SIMBOLOS y las REGLAS que se derivan de ellos, para establecer un punto de vista que configura un modelo mecánico, por cuanto la quiebra de la regla carece de importancia cultural, aún en el caso de que sea frecuente.
Mi a aporte desde un enfoque de la filosofía a la hermenéutica.
Es evidente que el método clásico de acceso a la realidad es la observación atenta del fenómeno, así como, la interpretación que se haga del mismo, al menos desde la tradición Aristotélica de la ciencia. Todos los conocimientos que constituyen el corpus de conocimiento científico han devenido de un proceso sistemático de búsqueda, donde la intencionalidad del que indaga no puede sustraerse ni ignorarse. La interpretación de la realidad no es algo nuevo, no se ha inventando en el transito del siglo XX, es pues una dinámica propia del ser humano. En términos genéricos, se puede afirma que el ser humano es, un interprete de la realidad que vive y construye a cada instante.
Científicamente, a la labor interpretativa se le ha asignado el nombre de Hermenéutica. Etimológicamente, bien se puede ubicar el término desde una amplia tradición griega; el verbo hermeneuein, expresa con claridad la acción de interpretar. Miguel Martínez en su texto “Comportamiento Humano” (1989:118) afirma que “algunos autores relacionan este verbo con el nombre del dios griego Hermes, el cual, según la mitología griega, hacía de mensajero entre los demás dioses y los hombres, quien les explicaba el significado y la intención de los mensajes que llevaba”.
La actividad hermenéutica, posee una larga tradición Judeocristiana, donde la labor de los Teólogos, ha consistido precisamente en realizar una labor de exégesis del texto bíblico; labor que luego los jurisconsultos asumieron como propia y las ciencias sociales acogieron como suya. La hermenéutica, como el arte de interpretar textos para fijar su verdadero sentido, paso de ser utilizada en el estudio de la teología a ser de amplia utilización desde el siglo XIX, hasta abarcar las teorías filosóficas del significado y la comprensión, así como las teorías literarias de la interpretación textual. Los hermeneutas han entendido su quehacer, de forma particular, como un proceso de reconstrucción psicológica, donde el lector o interprete de un texto, bien sea escrito o como realidad social, busca descifrar la intención original del autor o autores sociales involucrados. El hermeneuta asume una actitud empática con respecto a la pretensión inicial del autor, pues el texto es la expresión de los sentimientos, pensamientos y comportamientos de quien lo realiza. De ahí se desprende su característica interdisciplinar puesto que requiere de recursos tales como: la lingüística, la filosofía, la historia, la antropología, la psicología, etc.
De esta forma, se comprende que la hermenéutica implica, como enfoque de investigación, una labor a través de la cual el investigador busca comprender e interpretar un fenómeno o realidad en un contexto concreto. “Dilthey (1900), en su ensayo Entstehung der Hermaneutik (Origen de la hermenéutica), sostiene que no sólo los textos escritos, sino toda la expresión de la vida humana es objeto natural de la interpretación hermenéutica”. Martínez (1989:120) El contexto de trabajo hermenéutico lo entiende Hans-Georg Gadamer citado por Carlos Sandoval (1997:60), como un Encuentro Hermenéutico, el cual “posibilita el diálogo entre un horizonte de entendimiento y el mundo vital”. El Círculo Hermenéutico, como proceso interpretativo ha sido entendido por varios autores como una estrategia expedita para acceder a la labor interpretativa, Dilthey citado por Martínez (1989:121) lo entiende como el “movimiento del pensamiento que va del todo a las partes y de las partes al todo”; Ricoeur citado por Sandoval (p.60), lo define como el “movimiento entre la forma de ser del interprete y el ser que es revelado por el texto”. Queda claro que el Círculo Hermenéutico, tiene una finalidad implícita a su dinámica y es la de favorecer en cada movimiento un nivel de comprensión mayor, nunca fuera de su contexto histórico y por consiguiente social. El psicólogo y el educador ambiental, podrán adquirir una comprensión integral de los fenómenos que desean intervenir si realizan una lectura de los mismos desde una actitud deductiva e inductiva (dialéctica), que permanentemente se retroalimenten, dando así una mayor capacidad y habilidad a la hora de llevar acabo el acto investigativo.
Ernst Cassirer (1993:287), afirma que la base de la reflexión científica de la contemporaneidad está del lado de la historia, con una clara pretensión hermenéutica. Para “comprender e interpretar símbolos tenemos que desarrollar métodos diferentes a los de la investigación de las causas”. Según Cassirer (1993: 287) el conocimiento histórico no pertenece a la disciplina de la física sino que pertenece a la disciplina de la semántica. “Las reglas de la semántica y no las leyes de la naturaleza constituyen los principios generales del pensamiento histórico; la historia se halla incluida en el campo de la hermenéutica y no en el de la ciencia natural”.
Gerard Radnitzky citado por Martínez (1970:135), propone siete reglas generales para realizar con propiedad la labor hermenéutica:
1. Utilizar el Círculo Hermenéutico. Este procedimiento produce  una ampliación del significado.
2. Realizar una buena gestalt, que es lo que la hace “razonable”.
3. Respetar la Autonomía del objeto: el texto debe comprenderse desde adentro.
4. Darle importancia a la Tradición de las normas, costumbres y estilos que son anteriores al texto en sí y que dan significado a ciertos términos primitivos. Este punto es complementario del anterior.
5. Posibilitar la Empatía con el actor del texto (acción), en el sentido de ponerse imaginariamente en su situación para comprenderlo desde su marco de interno de referencia.
6. Contrastar la interpretación provisional de las partes con el significado global del texto (o conducta de la persona) como un todo, y posiblemente con otros textos afines del mismo autor (el comportamiento en circunstancias similares).
7. Facilitar la innovación y creatividad. Según un viejo aforismo hermenéutico “toda comprensión debe ser una mejor que la anterior”.
El trabajo interpretativo incluye en su tradición distintas corrientes metodológicas, dependiendo del énfasis que se tenga, por ejemplo, en este caso, se presentan los tipos de investigación, propios del diseño cualitativo que se han desprendido del enfoque hermenéutico, y han puesto su interés en dos dimensiones: lo sociocultural y la discursividad.