miércoles, 25 de enero de 2012

Ministerio de musica



Por: Santos Diamantino

No tenía previsto escribir sobre este servicio, pero quiero decir que comencé el año 2002, en la parroquia de San Pedro (zona San pedro, ciudad de La Paz-Bolivia) ahí a mis 17 años me anime a cantar música religiosa. En ese tiempo no sabía lo que estaba haciendo, había salido recién del colegio. Tenía la intención de forma un coro, más que un fin objetivo era un fin subjetivo. La cosa era animar las misas de domingo. Era muy complicado porque no tenía las herramientas como para lograr ese cometido.

Recuerdo que mi intención era conquistar una linda chica de la catequesis de la confirmación, creo que su nombre era Alejandra Miradal (jejeje, que chistoso que aún recuerde). Bueno como todo intento no serio siempre falla, mi primer intento falló y que pena. Recuerdo que el padre Hugo Trujillo me decía se necesita mucha FE y SERIEDAD y eso TÚ aún no lo tienes hijo de las penurias. Un año batalle, no logré mucho, logré enseñar algo de canto ha algunas personas de esa parroquia a Vanesa y Milton Soria que hasta el día de hoy siguen animando en esa parroquia.

El segundo lugar que visité fue la parroquia Virgen de las Nieves (Zona de Achachicala, ciudad de La Paz-Bolivia) el año 2003. Recuerdo que mí llegada a esa parroquia fue como un “sabiundo”, típico de un muchacho de 17 años, o ¿será sólo de mí? Jeje la verdad no sé. El caso es que en esa parroquia estaba el sacerdote Julián Fernández (nacionalidad española). Un ser humano que al igual que yo degustaba de la filosofía, recuerdo que mientras me sentada con él a la mesa discutíamos sobre filosofía. Y él recordaba como si hubiera leído ayer. El caso es que en esa parroquia logre cantar con más de 110 niños, el repertorio navideño.

El año 2005 baje a rio abajo, mi objetivo era atraer con la música a la iglesia católica. Pero no dio resultado, además que no había el apoyo necesario. El año 2007 cuando saqué mi primer disco como solista “solo el amor es digno de fe”, volví a San Pedro para cantar con niños y seguir con ese deseo de formar un coro, me alegra afirmar esto, porque dio resultado, se pudo consolidar una base que hasta ahora siguen. El apoyo del padre Hugo Trujillo  es rotundo, creo que el sacerdote de ahí, entendió que la música hace mucho a la misa. El apoyo de otro músico en esa parroquia también fue determinante, Alfredo Zuleta, gracias a su perseverancia hoy el ministerio de la música en San Pedro pudo crecer.

Otra parroquia que visité el año 2008 fue Cristo rey, ahí no se pudo hacer mucho porque todo estaba estructurado. Mi idea era formar otro de lo que ya había. El Padre Mario Valda siempre dispuesto a apoyar ese proyecto medaba todas las facilidades. Pero era muy complicado, la gente no respondía a las invitaciones, ni convocatorias. Entonces decidí dejar la música religiosa para seguir adelante con mi disco.

Al finalizar el año un amigo yungueño me llama, su nombre es Johny Flores; recuerdo sus primeras palabras, “tienes tiempo”,  yo le dije ¿para que? y el me respondió; es que el padre Benedicto necesita un músico que nos ayude con las misas de domingo. Yo me negué a seguir con ese ministerio. Hasta que un domingo me anime a cantar en esa parroquia, llamada Inmaculada Concepción del montículo (zona Sopocachi ciudad de La Paz-Bolivia). Me quede sorprendido con el cariño de la gente. Ha primera vista fue atrayente por todo lo que significa culturalmente “sopocachi”. Las damas siempre determinan tu estadía en cualquier lugar, y eso es lo que pasó en ese lugar. Una muchacha de nombre Karina Pacheco hizo que yo me quedara en el montículo. Jejeje el poder de las mujeres lo hace todo. Entonces, con el apoyo de ella, de Romina, Natalia, Carla, Fabiola, Cesar tarifa, y mi hermano Amilkar Patiño pudimos formar algo de coro.

Cuando estuvimos en nuestro mejor momento como coro, pasó algunas cosas que no ayudaron al crecimiento de la misma. Algunos que eran extraños a nosotros empezaron a engendrar envidia, mal estar, llenaron de apodo a las chicas, y malas acciones morales. Este fue una primera etapa.

Una segunda etapa fue cuando llegó el año 2009 Fabián Mollo, un muchacho versátil y muy virtuoso, le di casi todo lo que sabía. A principios como fiel discípulo estaba conmigo, luego se supero ampliamente, ahora él anima las misas de domingo. Él y otras personas como Esdenka, Ángela y Orlando Santander hicieron renacer mis anhelos de formar un coro. Pero los lideres no siempre son perfectos, se equivocan y algunas veces estás equivocaciones son trascendentales. El grupo se destruyó, pero esta vez fue mi culpa del que costo salir anímicamente. En la actualidad esta parroquia con todas mis metidas de pata y éxitos cuenta con músicos como Amilcar Patiño, Fabián Mollo y Mauricio Mollo, Verónica Salas, Fredy Rocha, Sra. Cristina Lanza, Andrea y Alison Castellón, Marco, Guillermo, Esther, Jhovana, Fabiola y Fabiana Aldunate, Mishel y Deysi Titán, María huanacuni.

Es buen grupo pastoral y su objetivo consiste en animar con nuestras voces las misas dominicales y los tiempos “fuertes” del calendario litúrgico como semana santa, pascua, navidad, etc. Durante 4 años hemos trabajado duramente para que se consolide un grupo, a veces tenía resultado a veces no. Mucha gente pasó, muchos se fueron y algunos se quedaron ya sea en la catequesis o en otra actividad.

El ministerio de música dentro de la iglesia católica no es un juego, ni es un servicio para lucirse que a veces caemos en eso, es un servicio muy serio, a veces hay que sacrificar feriados, otras veces reuniones familiares, porque más allá del compromiso que uno haya hecho con el sacerdote, tiene la cita con la asamblea, que muchas veces no entiende lo que un músico siente, o que tiene problemas para llegar o para estar ahí, o en el mejor de los casos se somete a críticas que muchas veces no son alentadoras. Los músicos dentro de la iglesia católica estamos sometidos a eso y a muchas cosas más.

El ministerio de la música no es para lucirse es para crecer como músico y como persona moralmente buena. Se necesita compromiso, amor más que gusto.

Atte. Santos Diamantino 23 de enero de 2012