jueves, 25 de agosto de 2011

OBSERVACIONES AL TEXTO El problema de la determinación



¿Que es Filosofía?
 Por; Santos Diamantino

Santos Diamantino… Quisiéramos partir de la duda, si en nuestra carrera o en nuestro medio estudiantil se hace filosofía. Las respuestas son muchas, pero lo más próximo son dos; el primero es que aun no se sabe si se esta haciendo filosofía. El segundo es que se sigue repitiendo a filósofos que la historia nos ha mostrado.

Antonio Alipaz… Pienso que las dos situaciones son válidas para el establecimiento de la filosofía boliviana: repetir a los grandes filósofos es un ejercicio intelectual provechoso que descubre una actitud filosófica. Indica que alguien está estudiando filosofía. Que está leyendo y escribiendo sobre lo que aprende, sobre lo que le preocupa. Esto basta para probar que hay actividad relativa a la filosofía. De aquí en adelante, que los resultados de ésta actividad no sean de la satisfacción entre los cultores de la misma, no es un problema de la filosofía, sino, más bien, de las personas que así lo piensan y promueven entre los demás. Por ejemplo, repetir (hasta dominar y, luego, superar) la experiencia del ser, según ha definido Heidegger, en la propia experiencia personal debe ser algo enriquecedor para el filósofo. Bajo esta comprensión cuenta mucho más sentir-la-filosofía que figurarla como algo que “se está haciendo” académicamente en la carrera de filosofía, ¿no te parece?

   Santos Diamantino…    Para hacer un comentario filosófico es importante conocer a filósofos de la historia. Pero ¿de ésa manera estaremos haciendo filosofía? O ¿estaremos repitiendo conceptos de algunos autores? O talvez estamos aprendiendo a hacer filosofía como lo concibieron los filósofos de la historia. ¿Qué es hacer filosofía o cómo debe hacerse? Es la disyuntiva de todo tiempo académico.

Santos Diamantino…    Este problema académico ha dividido y ha unido a otros. Por eso es complicado determinar el problema del hacer filosofía, sería atrevimiento afirmar o negar. Lo paradójico es que el mismo concepto entre los que estudiamos filosofía no es claro, se mantiene en un claro-oscuro. Es difícil determinar cuál es el objeto de la filosofía, tal vez lo indeterminable es el objeto de la filosofía.

Antonio Alipaz… Aquí pienso que el problema no está en el “objeto de la filosofía”, según se maneja en la conciencia colectiva de la carrera de filosofía, tanto como en la colectividad académica que así lo piensa. De la última afirmación que se dedica al problema del objeto filosófico, yo me animaría a parafrasearte cambiando el enfoque así: tal vez lo indeterminable es el sujeto, estudiante o docente, de la carrera de filosofía que se piensa (¿con agrado?) como algo apresado por una paradoja (¿ilusoria?) de sentido técnico, o sea, de formulación operativa de conceptos temáticos.

Santos Diamantino… Para algunos no es importante definir o conceptualizar la filosofía. Para otros es necesario definir la filosofía porque es ciencia y su definición debe partir desde nuestra realidad. Estas dicotomías se han presentado a lo largo del tiempo y en nuestra carrera más aun. Siempre se ha ido discutiendo si los trabajos que realizamos los que estudiamos filosofía, tienen carácter filosófico. Es un problema de nunca acabar, y las razones sobran. Lo interesante es que en este debate mucha gente madura a nivel intelectual. Sin embargo sigue el problema: ¿Cómo afirmar si un trabajo es filosófico sino se tiene claro el mismo concepto? O ¿Cómo determinar el objeto de la filosofía? ¿Es claro el método de la filosofía?         

Antonio Alipaz… La variedad de los conceptos respecto de la filosofía no tienen término absoluto. Hay tantos como filósofos hay. Este no es el problema. Lo que se pide es convicción. Si nos lo proponemos, por ejemplo, podemos afirmar a un montón de filósofos que la filosofía no tiene razón de ser (o lo contrario también), siempre y cuando —aspecto clave— la argumentación sea convincente, inteligente, ordenada, sistemática, filosófica, en suma.

¿Acaso no lo hizo así Descartes, cuando probaba la existencia de Dios mediante las matemáticas? ¿Acaso no argumentaba Parménides contra lo que dictamina nuestro sentido común, la ausencia de movimiento en el cosmos? ¿Acaso Heráclito no hacia lo contrario de Parménides, dejando más asombrada todavía a la opinión general? ¿Sartre acaso no llegó a la afirmación de que nada existe fuera de nuestros impulsos de ansiedad? ¿Acaso no se dijo que Dios estaba muerto (Nietzsche) y, luego, el Hombre, también (Foucault)? Cualquier cosa puede afirmarse siempre y cuando la argumentación sea convincente, repito.

Santos Diamantino… Ocurre también que prefieren utilizar la palabra filosofía de acuerdo a su comodidad, o en otros según la investigación realizada; entre ellos hay personas dogmáticas[1] y relativistas[2]. Esta es la razón por la que no se puede precisar con exactitud el objeto de la filosofía. Alguno decía; interesarse por los detalles siempre es desagradable, porque ninguna explicación es simple.

            En filosofía la verdad universal es perniciosa, ya que esta sujeta a cambios, además, toda verdad responde al momento pensante en el cual vive el sujeto. Filosofía es un concepto definido de lo indefinido, concreto pero abstracto. Pensamos que muchos hablan de filosofía pero pocos entienden de lo que hablan, o en otros casos los mismos que hablan no entienden lo que están hablando.

Antonio Alipaz… Este último inciso respecto de la ignorancia profesional me parece representativo del problema general de la carrera de filosofía como del sistema universitario boliviano. En este sentido, hay que hacer la distinción entre lo que puede entenderse por una instruida ignorancia representada en la figura de Sócrates y una otra “instruida ignorancia” representada en la figura de una persona que memoriza como de pasada a la filosofía. El énfasis recae en lo sagrado de la actividad, pienso. Uno vive profundamente la filosofía, digamos, hasta en su propia piel; mientras que otro sólo por encima y, quizás, hasta de muy lejos nomás, como de puras oídas.

    Santos Diamantino…         Otros de los problemas es si hacer filosofía es igual a tener una posición frente a una realidad. Como por ejemplo los medios de comunicación, los políticos; cuando preguntan los periodistas en que habían quedado, sobre el problema social del país. La respuesta que ellos emiten es, “hemos analizado el problema y nuestra filosofía como partido político es que tenemos que apostar al cambio”. Desde ahí podemos deducir que cualquier pensamiento es filosofía.

            Todos tenemos una posición frente a algo, una forma de pensar, por influencia de los demás, o por beneficio propio. La duda es ¿será filosofía? Muchos piensan que al expresar u opinar ya están filosofando. Eso es ¿filosofía?, ¿no será una opinión más, como aquellos cuentos de calles y plazas donde comentan sobre la infidelidad de alguien, o de qué esta haciendo con su vida? ¿Opinar es filosofar? Si afirmamos que esto es filosofía entonces todo es filosofía.

Antonio Alipaz… Estas son cuestiones de jerga pública; nada que implique una consideración seria del asunto de la filosofía. Como siempre, las convicciones se prueban en el campo de juego, donde las cosas que aparecen o se dicen como filosóficas, mediante la duda metódica (Descartes) se comprueban como aspectos representativos de alguna seria filosofía o sencillas expresiones populacheras. Lo importante es que el instrumento de la prueba, que, en este caso, es el filósofo, esté en las mejores condiciones intelectuales de interacción crítica. Si fuera así, el trigo será separado de la paja sin muchos problemas.

    Santos Diamantino…         Algunos piensan que para hacer filosofía hay que conocer la filosofía y lo mismo en cada área. Entonces deducimos que para ser agrónomo hay que estudiar agronomía, eliminando la forma directa del aprendizaje, por ejemplo en el mercado vemos personas que no necesitan saber las leyes de Gossen, o saber sobre Adam Smith o David Ricardo, para ser un buen ecónomo. Su aprendizaje fue directo y tienen buenos resultados, a ellos los han vueltos académicos la práctica y la necesidad. Estas personas no han ido al colegio, ni a la universidad, ni han pedido permiso de ningún colegio de profesionales, los cuales se ponen atribuciones que van sobre el hombre. 

            La duda que tenemos es, si, ¿será necesario estudiar filosofía para hacer filosofía y entonces podemos filosofar? Una pregunta muy complicada, que esta ahí para ser respondida desde distintos puntos de vista. ¿Para qué estudiar filosofía sino tiene un fin económico? El amor por la sabiduría, el apasionarse por el saber o la búsqueda por el conocimiento y por sus causas es un trabajo de ilustración de todo hombre. Es algo necesario e importante para la reflexión humana.

Antonio Alipaz… Yo creo que si es necesario que haya un magisterio de filosofía en la universidad boliviana. La filosofía de la vida debe distinguirse de la vida en la filosofía, donde una “caserita” de verduras no necesita saber del ser de sus legumbres, ni siquiera de su propio ser como vendedora, porque su tarea fundamental en la vida es vivirla según la filosofía de la realidad que impera en ese momento. Digamos, por ejemplo, filosofía existencialista que le recuerda que si no vende alguito, la pasará muy mal cuando se acabe su día de trabajo. Lógica matemática que utiliza inconscientemente cuando hace transacciones mercantiles. Ética de trabajo cuando tiene consciencia de la competencia comercial. Estética cuando arregla el aspecto de sus productos de venta ante los ojos de sus compradores… Quizás, hasta metafísica, cuando se encomienda a la voluntad de alguna entidad divina, maravillosa, que le prometa secretamente de un milagro de riqueza.

Claro, ella vive la filosofía de la vida, pero no necesita pensarla como la piensa un filósofo. En éste último la vivencia (extrema) es la filosofía. Éste hace la filosofía de la vida, hace a la explicación existencialista, lógica, ética, estética, de aquella mujer: la hace inteligible, en definitiva. Algo que ella no pude hacer como el filósofo lo hace, si nos ponemos a comparar. Pero, también, algo que el filósofo no puede vivir como la caserita lo vive cuando se vende sus verduritas, ¿o tal vez sí?…

  Santos Diamantino…           La filosofía es la ciencia de las preguntas, ya que ayuda a formular preguntas de investigación. Preguntas que constituyen parte esencial en cualquier ciencia. La filosofía no solo es un medio de demostrar la ignorancia, sino ayuda a precisar cualquier problema, llevando a una autorreflexión “conócete a ti mismo”, encaminada a encontrar dentro de uno mismo el concepto de lo que busca hasta dejarlo plasmado en una definición de lo que se ignoraba[3]. La filosofía va en busca del sentido final de las cosas.

            Algunas de esas características del filósofo son; el filósofo debe ser capaz de detectar lagunas en cualquier argumento que escuche, sea filosófico o no. Al mismo tiempo debe construir argumentos desde cualquier punto de vista, porque ese es la actitud del filósofo. El que estudia filosofía debe por lo menos contemplar la totalidad del universo de aserciones posibles en todas sus relaciones de inferencia mutua, y por tanto ser capaz de construir y criticar cualquier argumento[4]. Esa es la virtud del filósofo, y si solo le gusta “estudiar” a filósofos griegos, medievales, modernos y post-modernos, su argumento será histórico en ella no habrá aporte filosófico.

Antonio Alipaz… Bueno, de principio está bien conocer la cancha; luego, cada quien hace las jugadas que más le gusten, ¿no?, y con la pelota que más le encante, seguro. No creo que sea una especie de moralidad la vocación profesional de aprender todo o nada o a medias la historia de la filosofía. Las comillas que encierran a ese “estudiar” sugieren lo correcto si es que se trata de criticar 8con razón) la apariencia del estudio de mentiras con el estudio verdadero del filósofo. El estudio como acto comprometido con el conocimiento es una decisión de carácter vital en la filosofía. No hay filósofos en la historia de la filosofía que se hayan hecho así solamente mirando las bonitas tapas de los libros. Hay que estudiar en serio, quemándose las pestañas. El aporte vendrá solito cuando el filósofo empiece a comparar todas sus lecturas y relecturas de sus libros y autores más queridos. En esto, debe quedar claro que el estudio debe tratarse de un placer del espíritu, no una obligación por calificaciones, si nos referimos a muchos estudiantes (incluidos docentes) de la universidad.

   Santos Diamantino…          La mayoría de las carreras técnicas nos critican de ser una carrera especulativa, por eso hay la urgencia de transformar la filosofía en científica. Donde las argumentaciones sean de acorde a la realidad social en la que vivimos. Con un lenguaje que contribuya al nacimiento de una nueva forma de vida académica.

Antonio Alipaz… No hay carreras técnicas que no tengan algún sustrato especulativo. No hay filosofía alguna que no tenga sustrato práctico, a su vez. Esta es una dicotomía que no tiene sentido de razón; se trata de un artificio (sofisma) del pensamiento estancado.

   Santos Diamantino…          Según la tradición los profesores de filosofía son sabios, porque se supone que han leído y han vivido mucho, adentrándose en los dominios del pensamiento y han sopesado los problemas que preocuparon a la sociedad. Se supone, pero ¿será verdad esto? Consideramos que el filósofo debe pasar de ilustrado a científico. Debemos pasar de ese filósofo que sabe conceptos, que sabe categorías que ayudan a comprender, que crítica teorías, etc. ojo no estamos afirmando que esto, este mal, porque en ciertos círculos esto nos privilegia. Sin embargo en el campo de lo social-práctico, parece que nos hemos perdido más en vez de ganar más.

Antonio Alipaz… Bueno, Santos, tú lo has dicho bien: “se supone que han leído y vivido mucho”, pero se supone nomás… Otra vez, todo se resuelve en la cancha de las pruebas argumentadas, ¿no ves? Sabemos que los cartones académicos deslumbran a los incautos; pocos son los profesionales que hacen honor a la profesión. Esto es normal, como la vox populi de su frívolo encumbramiento.

Santos Diamantino…             Pensamos que es importante levantarse de ese sueño filosófico, y aterrizar en una realidad, donde la filosofía de la necesidad es un principio. De esa forma aportaremos a la sociedad como así mismo. O tal vez quizá aportemos. Creemos que no es el fin de la filosofía repetir palabras o frases celebres de algunos filósofos, sino ser eficaz y producir. El ejemplo más claro es la gente que esta en busca de trabajo. Para conseguir trabajo uno no repite filosofías o diserta acerca de las ventajas o desventajas de saber Kant o Heidegger. Lo importante en ello es saber construir nuestro discurso, y no así pasar el tiempo en descubrir una realidad que esta ahí.

 Santos Diamantino…            Finalmente el proceso académico debe servirnos en la ilustración teórica aplicada en nuestra realidad. No debe quedarse en un plano netamente especulativo. De esa manera talvez podamos responder esas preguntas que al inicio de este ensayo nos hicimos. Mostrando a la filosofía como una ciencia que investiga aterrizando en una sociedad, teniendo en cuenta el curso de la historia. Por que por medio de la investigación científica el hombre ha alcanzado una reconstrucción conceptual del mundo que es cada vez más amplia, profunda y exacta. No podemos estar alejados de la realidad sino que demos enriquecerlo y construirlo desde sus necesidades. La ciencia como actividad -como investigación- pertenece a la vida social; en cuanto se la aplica al mejoramiento de nuestro medio natural y artificial, a la invención y manufactura de bienes materiales y culturales, la ciencia se convierte en tecnología.[5]

Antonio Alipaz…  Si me preguntas, yo prefiero mil veces un filósofo que me enseñe extraordinarias “frases célebres” que me ayuden a sentir la filosofía, antes que un filósofo que quiera enseñarme como aterrizar en una sociedad científica, si es que esto último existe en alguna parte del mundo. Para mí un filósofo es un artista que nos enseña a pensar la vida, no un tecnócrata que nos la quita haciéndonos pensar en burdos “bienes materiales” de un tiempo que nos encarcela en la existencia de una bestialidad inhumana, antifilosófica.

Ojalá te sirvan de algo mis impresiones, querido amigo Santos. Saludos, Toñito. J

Bibliografía

Xavier Zubiri, Cinco lecciones de filosofía, Lección 1 Aristóteles, 4º edición, Madrid, Alianza editorial S. A. 1992.
Richard Rorty, consecuencias del pragmatismo, Madrid, editorial Tecnos, 1996.
Aristóteles, Analíticos posteriores, Cáp. 33, 89b en Obras completas, Aguilar, Madrid 1973.
Massimo Piattelli, Las ganas de estudiar, Crítica, Barcelona 1992,
Mario Bunge, La ciencia, su método y su filosofía, Siglo Veinte, Buenos Aires 1972.
Mario Bunge; Vigencia de la filosofía, Ciencia, técnica y epistemología, Editorial Universidad Inca Garcilaso de la Vega, Junio 1999 Madrid.
Martin, Heidegger; Introducción a la Filosofía, Introducción. La tarea de una introducción a la filosofía, ediciones Cátedra S. A, Madrid, Edit. Fronesis Catedra Universidad de Valencia, 1999.
John Dewey; Mi credo pedagógico, Universidad de león 1997.





[1] Se entiende como una doctrina firmemente asentada, el mismo que no se somete a crítica. Las actitudes de los dogmáticos pueden derivar hacia la intolerancia y el integrismo.
[2] Para este no hay verdades universalmente válidas e independientes de la apreciación de los sujetos. El relativismo sostiene que las verdades tienen un valor relativo en dependencia con el sujeto.
[3] Xavier Zubiri, Cinco lecciones de filosofía, Lección 1 Aristóteles, 4º edición, Madrid, Alianza editorial S. A. 1992. 15.
[4] Richard Rorty, consecuencias del pragmatismo, Madrid, editorial Tecnos, 1996, 306.
[5] Mario Bunge; Vigencia de la filosofía, Ciencia, técnica y epistemología, Editorial Universidad Inca Garcilaso de la Vega, Junio 1999 Madrid. 27.