lunes, 23 de agosto de 2010

EL VIVIR BIEN Y EL CAOS HUMANO

El bien vivir y el caos humano.
Por Santos Diamantino

La vida feliz es la que es conforme a la virtud, vida de esfuerzo serio, y no de juego. Y declaramos mejores las cosas serias que las que mueven a risa y están relacionadas con el juego, y más seria la actividad de la parte mejor del hombre y del mejor hombre, y la del mejor es siempre la más excelente y la más feliz.

(Aristóteles, Ética a Nicómaco, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid 1985, Pág. 166)

Introducción
Queremos partir de una idea ¿Cómo vamos a vivir bien, si nuestra ciudad es un caos? Nuestro ciudad y podría atreverme a decir nuestro país Bolivia tropieza con el problema de la informalidad, es decir; vivimos en una ciudad donde todos hacen lo que desean. No hay conciencia ética social en el sujeto activo, no hay reflexión racional sobre lo bueno. Talvez sobre lo que me conviene. Hay un no-importismo sobre ese conjunto de normas que rigen toda conducta. Lo anormal es normal, lo impensado es pensado.
            Cuando hablamos con algunos amigos de nuestra Bolivia, ellos piensan que las palabras solo transmiten pensamientos, nada más. No hay seguridad en nuestras calles, hay más robos, asaltos, etc. Hay quejas de toda índole y para escogerse, vivimos en un territorio del caos, pero así mismo la amamos.

Se puede argumentar que la vida y la pasión se hallan siempre en un permanente desorden (o que el caos es la esencia profunda de la existencia), pero esto es sólo literatura y, por ende la mitad de la verdad.[1]

            La vida académica a uno le enseña que “Cuando se trata de experiencias guiadas o construidas por la razón, el orden es una verdad y el desorden un error.”[2] En nuestro país no se puede pensar de esa manera, de forma racional, porque lo irracional aquí en nuestro país es racional y esa es nuestra cultura. En nuestra Bolivia el desorden es otro tipo de orden, que no es pensado y por eso es entretenido ya que no se habla de estabilidad sino de lo contrario. Según H. C. F. Mansilla don Fernando diez de Medina pensaba que “Patria es el dolor de comprender”.  Para don Alberto Crespo Rodas, Patria es “la gran ocupación ficticia e insincera de los Bolivianos”.[3]
            Esta última frase me lleva a pensar, si de verdad estamos siendo útiles a nuestra sociedad boliviana, ¿Cómo? Y ¿de que forma?

1.- El problema del yo.
            Uno de los grandes problemas, pero muy humanos es el problema del “yo”, el hombre de la ciudad es solitario y egoísta, se encierra en sí mismo y para no sentirse perturbado se aísla de los demás. Y es peor, si se pelea con alguien no piensa comulgar con los demás, se siente bien siendo un ser individual. Cree saberlo todo por lo tanto cree poder dar respuestas sabias.  Es un ser que esta guiado por una soberbia mental y piensa dominar el mundo material mediante la ciencia y la técnica.
            El encuentro con el otro es competencia por eso hay que eliminarlo o perjudicarlo. La interpretación que se hace del hombre moderno es un ser solitario. Esto no quiere decir que viva solo sino coexiste con los demás, pero él no les otorga valor alguno. Es importante para el hombre moderno el beneficio propio minimizando las demás acciones. Hay una absolutización del yo negando a los otros. Piensa que todo gira a su alrededor a esto se le llama antropocentrismo. El otro en la mente del ególogo es un medio para conseguir algo. El hombre actual es un ser pobre porque se encierra en su mundo.

Es el yo del pensamiento científico y del dominio técnico; el yo-conciencia, que es preciso presuponer, por el hecho de que la realidad del mundo aparece únicamente por obra de la conciencia subjetiva.[4]

            Otro de las tendencias que empobrece al yo es el empirismo. Según David Hume;
Cuando hablamos de yo, o de sustancia, debemos tener una idea conectada con esos términos, pues de lo contrario serían absolutamente ininteligibles. Toda idea se deriva de impresiones precedentes, pero no tenemos impresión alguna de un yo o sustancia como algo simple e individual. Luego no tenemos idea alguna de esas cosas en ese sentido. [...]
Cuando vuelvo mi reflexión sobre mí mismo, nunca puedo percibir este yo sin una o más percepciones; es más, no puedo percibir nunca otra cosa que las percepciones. Por tanto, es la composición de éstas la que forma el yo.
Podemos concebir que un ser pensante tenga muchas o pocas percepciones. Supongamos que la mente se reduzca a un nivel más bajo que el de la vida de una ostra. Supongamos que no tenga sino una sola percepción: la de sed o hambre. Examinemos la mente en esta situación: ¿Concebiréis alguna otra cosa allí que la mera percepción? ¿Tendréis alguna noción de yo o sustancia? Y si en este caso concreto no la tenéis, la adición de otras percepciones no podrá daros nunca tal noción.[5]

            Con esto podemos entender que el Yo esta construido sobre la base de impresiones e ideas. Y de esa forma el Yo esta perdido en el cuadro del empirismo. Para este pensador no es la razón la que guía la vida, sino la costumbre.

Estamos determinados sólo por la costumbre a suponer que el futuro es conformable al pasado. Cuando veo una bola de billar moviéndose hacia otra, mi mente es inmediatamente llevada por el hábito al usual efecto, y anticipa mi visión al concebir a la segunda bola en movimiento. No hay nada en estos objetos, abstractamente considerados, e independiente de la experiencia, que me lleve a formar una tal conclusión; e incluso después de haber tenido experiencia de muchos efectos repetidos de este género, no hay argumento alguno que me determine a suponer que el efecto será conformable a la pasada experiencia. Las fuerzas por las que operan los cuerpos son enteramente desconocidas. Nosotros percibimos sólo sus cualidades sensibles; y, ¿qué razón tenemos para pensar que las mismas fuerzas hayan de estar siempre conectadas con las mismas cualidades sensibles?
No es, por lo tanto, la razón la que es la guía de la vida, sino la costumbre. Ella sola determina a la mente, en toda instancia, a suponer que el futuro es conformable al pasado. Por fácil que este paso pueda parecer, la razón nunca sería capaz, ni en toda la eternidad, de llevarlo a cabo.[6]

            Es el ocaso del yo según el empirismo, el yo o el sujeto es el resultado de una conjunción de diversos factores. En vez de rescatar al hombre podemos perderlo si seguimos pensando de esta forma. Esta forma de individualidad ha mostrado su unilateralidad de la forma más tangible.




2.- La propuesta de pensar en comunidad. 
            En nuestra sociedad[7] boliviana figuran dos tipos de personas, al menos eso queremos creer con todo lo que vemos desde nuestros pueblos indígenas. Aquella persona que es individualista y aquella persona que piensa en la comunidad. Anteriormente habíamos mencionado que el hombre esta marcado por un individualismo. No cabe duda de que el ser individualista en lo político, en lo educativo, ético, religioso, económico esta presente. Ideología que seguirá de por vida en la mente del hombre. Sin embargo es una actitud que le aísla de los demás.
            El pensar en comunidad es una forma que ayuda al conjunto de las personas, y una de esas formas es liberar al hombre de esa soledad en la que está, como consecuencia del individualismo, ideología tomada de la cultura moderna de occidente. La raíz del pensar en comunidad esta en el fracaso de cualquier interpretación individualista, en el pensar en el otro, no como otro sino como un hermano. La pretensión es hacerle sentir al hombre que no esta solo, sino que puede contar con los demás, porque es parte de la comunidad. Solo este tipo de pensamiento es capaz de superar las alienaciones sociales y económicas, porque la esencia del hombre es colectiva. Además que es útil porque si el conjunto de las personas están bien, el sujeto esta bien. El hombre por ser hombre es social.

La actividad social y el goce social no existen, ni mucho menos en la forma única de una actividad inmediatamente comunitaria y de un goce inmediatamente comunitario… incluso cuando yo sólo actúo científicamente, etc., en una actividad que yo mismo no puedo llevar a cabo en comunidad inmediata con otros, también soy social porque actúo en cuanto hombre. No sólo el material de mi actividad (como el idioma, merced al que opera el pensador) me es dado como producto social, sino que mi propia existencia es actividad social, porque lo que yo hago lo hago para la sociedad y con conciencia de ser un ente social.[8]

            Para el hombre social es importante la sociedad, porque se siente parte de ese conjunto, es sujeto activo aportando ideas y recibiendo formación al mismo tiempo. El utilitarismo de John Stuar Mill se preocupa por este tipo de hombre, se inquieta por conseguir el bienestar del mayor número de personas. Si se lo correctamente tiene un matiz generoso, que es llevado acabo por motivos puramente racionales. Es una ética que se opone al egoísmo y al individualismo. Por el mismo hecho de ser una ética teleológica, es decir “al porqué se debería obrar así”. A esta ética le interesa conseguir buenos resultados, porque su objetivo supone una ordenación a un resultado último. Es la actitud consciente, es lo inmanente es decir; aquello que se hace con una finalidad u objetivo. Además hay que tener en cuenta que toda acción es conciencia de algo.
            Esta actitud social nos lleva a tomar en cuenta el paradigma “trata a los demás como quieres que te traten a ti”, para vivir bien en comunidad. En cierta manera este ser utilitarista supone un ser altruista. ¿Cuál es la lógica del altruismo? Si ellos están bien yo también lo estaré. Es decir si me llevo de la mejor manera con todos, su respuesta hacia mi persona será de la misma forma. Para vivir bien es necesario pensar en esta propuesta, donde lo bueno es aquello que promueve la felicidad y a la vez que el mayor bien.
            El utilitarismo de John Stuart Mill valora las acciones humanas no por lo que son en sí mismas, sino por las consecuencias que producen. Son valorábles las acciones individuales si aportan al conjunto de la sociedad. Si tenemos en la mente la utilidad del mayor número de personas se puede vivir bien. No se debe utilizar el paradigma, que para vivir bien se debe matar constantemente. No puede haber un discurso con tinte dominador, elevado al rango de racionalidad, es decir; “yo soy si tú no eres” no es útil este tipo de pensamiento. El producto de este egoísmo no garantiza la vida de todos sino de algunos, y esto a costa de todos y, ahora la vida de nuestro planeta.
            Se debe tomar conciencia para criticar este sistema, esta “critica” debe basarse en los sufrimientos que sufren nuestra gente, en la exclusión, en la negación, en la muerte. En ellos podemos notar la responsabilidad por transformar este desequilibrio, que es el proyecto de la muerte. El no velar por el otro, el negar totalmente la existencia de la comunidad y seguir aprovechando de los recursos naturales desenfrenadamente. Hay que cambiar la era de los sordos porque cada vez se devalúa las relaciones humanas. Y lo peor al no tener buena formación el hombre colabora en la destrucción de la vida. Todo por perseguir su bienestar personal, ignorando el malestar de la comunidad.
            Nuestro país y otros países de Latinoamérica, viven desequilibrios porque se basa en un pensamiento individualista, una libertad que olvida la existencia del otro. Por eso hay un desarrollo que no crece, un movimiento que no mueve. Claro ejemplo es la moda, donde lo nuevo no es nuevo sino variaciones de lo mismo. Se cambian las formas pero no los contenidos. Lo penoso es que hoy en día se esta aprendiendo a ver las apariencias, de modo que lo esencial se pierde, y esto le quita sentido a la vida porque nos movemos en lo mas superfluo.
            La comunidad es como la madre, es decir; como el don de la vida, es el que le da sentido a la existencia de un pueblo, es como el regazo que procura la vida, por eso la madre es símbolo de la tierra y en nuestro país Bolivia, a eso se le llama PACHAMAMA, porque es ayer, hoy y siempre. Luchar por esto es útil, porque es una lucha por la vida de uno y de la comunidad.
            El vivir Bien o Sumaq Kawsay (aymara) como se conoce en nuestro país Bolivia, tiene como principio de utilidad el cuidado y respeto a la Madre Tierra, la democracia comunitaria y la plena vigencias de sus usos y costumbres[9].  Es una nueva respuesta a la crisis por la que esta pasando nuestro país y hay una visión más de comunidad.
            Nuestro Estado Plurinacional asume y promueve como principios ético-morales de la sociedad plural: ama qhilla, ama llulla, ama suwa (no seas flojo, no seas mentiroso ni seas ladrón), suma qamaña (vivir bien), ñandereko (vida armoniosa), teko kavi (vida buena), ivi maraei (tierra sin mal) y qhapaj ñan (camino o vida noble).[10] Según nuestra constitución, Bolivia es un Estado basado en el respeto e igualdad entre todos, con principios de soberanía, dignidad, complementariedad, solidaridad, armonía y equidad en la distribución y redistribución del producto social, donde predomine la búsqueda del vivir bien…
            Hasta aquí podemos percibir las características de una comunidad. En estas particularidades podemos notar que hay elementos inclusivos, principios éticos que son útiles al conjunto de la humanidad. En este principio de utilidad hay valores como de unidad, igualdad, inclusión, dignidad, libertad, solidaridad, reciprocidad, respeto, complementariedad, armonía, transparencia, equilibrio, igualdad de oportunidades, equidad social y de género en la participación, bienestar común, responsabilidad, justicia social, distribución y redistribución. Valores que buscan la felicidad del pueblo.
            En los artículos 80, 306, 313 hablan del vivir bien; partiendo desde la educación, siguiendo por el modelo económico boliviano plural, eliminando la exclusión social y la pobreza, para tratar de mejorar la calidad de vida y vivir bien
            En Bolivia por lo menos desde el papel se esta tratando de construir un nuevo marco político, un nuevo modelo de desarrollo. El reto es pasar de la intención que tiene la escritura a la aplicabilidad, ahí de verdad este principio será útil a la sociedad.
            Hace mucho tiempo Kant dijo: “obra siempre según el principio de la mayor felicidad para el mayor número”. Y que esta se convierta en norma general.

Por consiguiente, sólo hay un imperativo categórico, y dice así: obra sólo según aquella máxima que puedas querer que se convierta, al mismo tiempo, en ley universal.[11]

            Pero esto no llega como dicen los cristianos “por obra del espíritu santo”, sino hay que tener voluntad, querer hacer.

Ni en el mundo, ni en general, fuera de él es posible pensar nada que pueda ser considerado bueno sin restricción excepto una buena voluntad.[12]

            En kant hay la obligación de obrar moralmente, hay los deberes concretos a los que el hombre se siente moralmente obligado. Y una voluntad será buena cuando lleve a una acción hecha por deber. Y en la actualidad diríamos el respeto a la vida. “obrar bien es obrar para la vida”.

El deber es la necesidad de una acción por respeto a la ley.[13]

La naturaleza racional existe como fin en sí misma. Así se representa necesariamente el hombre su propia existencia, y en este sentido dicha existencia es un principio subjetivo de las acciones humanas. Pero también se representa así su existencia todo ser racional, justamente a consecuencia del mismo fundamento racional que tiene valor para mí, por lo que es, pues, al mismo tiempo, un principio objetivo del cual, como fundamento práctico supremo que es, han de poder derivarse todas las leyes de la voluntad. El imperativo práctico será entonces como sigue: obra de tal modo que te relaciones con la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin, y nunca sólo como un medio.[14]

            Ahora el obrar moralmente supone el respeto a la comunidad,  porque es un fin en sí mismo. El utilitarismo de la acción sostiene que es obligatorio aquel acto que produzca la mayor felicidad; una acción concreta puede ser moral, precisamente por las consecuencias de bienestar para un mayor número, aun cuando dicha acción vaya en contra de alguna regla general moral, como por ejemplo no mentir.

Por consiguiente, la moral no es propiamente la doctrina de cómo hacernos felices, sino de cómo hacernos dignos de la felicidad.[15]

A modo de conclusión. Ganar más para qué si nos estamos destruyendo.
            Como se esta viendo en muchas partes del planeta, hay sujetos que solo tienen el afán de ganar dinero, destruyen e infectan los recursos naturales del mundo en general y los de nuestro país en particular. Esta ambición desmedida depreda la identidad de la tradición local y los recursos culturales. Lo peor es que deja a gran parte de nuestra población en la pobreza.
Muchas compañías invierten en lo que se acepta cándidamente como oportunidades de exportación y de trabajo. Sin embargo el objetivo real es la extracción ininterrumpida y rápida  para  extinguir el recurso y lograr cuanto antes el retorno de la inversión, todo esto sin cumplir con los principios básicos de responsabilidad social, sostenibilidad de los recursos  y ética medio-ambiental.
Esta competencia entre compañías les genera ganancias para las grandes corporaciones, los cuales pagan salarios bajos a los trabajadores. Esto hace que no mejore la pobreza pero si agota los recursos naturales y contamina y deteriora el medio ambiente.
El acumular ganancias y acciones en el Wall Street dentro del marco financiero actual, pide urgentemente se repiense en sí es ético y humano depredar y contaminar el Medio ambiente. Cabe preguntarse sí la extracción y el agotamiento de los recursos es lo más sostenible para el bienestar del ser humano y de las futuras generaciones. La respuesta ya se está viendo en la emergencia del agua, tierra y aíre contaminados y carestía de alimentos, se ve en los basurales interminables donde perros y seres humanos, especialmente niños pobres se disputan los restos de comida y la basura recuperable. Se aprecia en el lago cuya biomasa está cambiando y se va aminorando por la contaminación y la pesca excesiva, en los bosques que se talan sin otra razón que ganar y ganar más, sin pensar en que está destruyendo para siempre la farmacia verde con potencial para curar el cáncer y otros látigos mortales que aquejan la raza humana, se siente en lo que pasa en destrucción la selva amazónica que es uno de los últimos pulmones del mundo, en la incontenible contaminación del lago Titicaca, en la contaminación del río desaguadero donde muchos animales ya murieron.
Los que manejan nuestro país solo se sientan en los escritorios diciendo que se preocupan por el medio ambiente, cuando consumen sustancias que van en contra del medio ambiente ¡qué paradoja!. Esa falta de interés hace que la Tierra cuyos recursos naturales y  elementos básicos, suelo, agua, aíre, energía y bio-diversidad sean saqueados y contaminados, ellos no vivirán para sufrir lo que sus descendientes  sufrirán.
Vemos con pena la talla indiscriminada de bosques, el chaqueo que actualmente esta causando grandes perdidas del pulmón natural, los monocultivos invaden las tierras,  que los mares y yacimientos se saquean de manera rápida e irresponsable, que los ríos se envenenan con los residuos mineros, que los niños que viven cerca de las zonas aledañas a los campamentos mineros tienen plomo en la sangre, que las ofertas de puestos de trabajo y mejoras de las vecindades donde se dan estos proyectos resultan un fiasco para las poblaciones y para la tierra.
Frente a esto ¿Qué podemos hacer? ¿Qué estrategia podemos usar?  Para combatir este pensamiento mal pensado. Un día los inversionistas van a morir, y los bancos se van a tambalear como lo venimos viendo dejando al descubierto la nefasta situación de que el dinero no se come, no sirve, que se han extenuado los recursos, que la tierra, el aíre, el agua, están contaminados, que la Wall Street se  derrumba por sus manejos turbios en la búsqueda de más ganancias, y que ese colapso financiero viene probando que el dinero no se come, y que es irreversible sí no actuamos ahora en favor de la protección de la vida del medio ambiente y del ser humano.
            Es necesario implementar una educación que respete la cultura, que respete los recursos de nuestra madre naturaleza. Para eso es importante dialogar, ir al encuentro y la comunión con los demás. El dialogar es un principio de convivencia, porque pregunta al otro, las inquietudes, sus sentimientos, etc. El resultado que obtenga de esto, será puesto a consideración, se analizara teniendo en cuenta la felicidad del conjunto. Por eso es importante buscar principios de comunicación, donde la razón y la argumentación sean el fundamento de la comunidad. Y la reflexión que se haga de esto no debe ser tomada como un saber totalizante. Los modos de pensar, ya no deben razonar de esa manera, “el conocimiento de mi mismo es el conocimiento del mundo”. El motivo es que pierde valor, claro ejemplo esta en el progreso de la ciencia, como vine mostrando más arriba, porque en vez de progresar nos estamos quedando. Y lo peor es que en ese tipo de pensamiento, no dominamos sino nos dominan.

“la filosofía ya no puede referirse hoy, al conjunto del mundo, de la naturaleza, de la historia y de la sociedad en el sentido de una saber totalizante”[16]

 Para eso es importante apoyarse en aquellas personas que tienen conciencia de este desastre que se nos viene. También se puede hacer mediante cursos, talleres, sobre medio ambiente como se realizo en Cochabamba, pero esta vez en los pueblos. Donde se reflexionen y se diseñen nuevas formas de pensar y cuidar la tierra, fundamentalmente nuestra vida.
Hay que apoyar a los que buscan proteger la salud del medio ambiente y del ser humano. Hay que utilizar todos los medios de comunicación para apoyar la educación ética y desenmascararlos a todos aquellos que no quieren el bien de la humanidad. Es imprescindible cambiar la educación en la defensa del medio ambiente, del agua de la tierra y el aire, es impostergable que se unan los educadores, los filósofos y las organizaciones no gubernamentales y  difundan a todo nivel una nueva visión sobre la necesidad de cuidar y  proteger la tierra y sus recursos,  antes que sea demasiado tarde.
Solo así se podrá cumplir con los principios de los derechos humanos universales: que todos los seres humanos son libres y son iguales en su dignidad y derechos al trabajo, a la salud, la educación, la nutrición, el agua y la sanidad;  en otras palabras en su  derecho al bienestar.
Lo que nos falta es analizar las instituciones de la sociedad, sopesar si son de ayuda o no a la comunidad, si son educativos o no lo son, si elimina el daño a la sociedad y canaliza los movimientos de la institución, si se organiza bien y si esta misma satisface a la comunidad. A partir de esto podremos empezar a racionalizar conceptos que si ayuden al bien vivir.
            Sin embargo lo que el entendimiento busca, es un acuerdo que termine en la comprensión mutua del saber compartido, de la confianza recíproca y de la concordancia de unos con otros. Una persona ha de hacer entender, decir algo, hacerlo con credibilidad y respetando normas comunicativas vigentes. Es importante tener en cuenta que la socialización es condición de la Identidad.
            Pensar en comunidades es preocuparse por el bien común. Es preocuparse por un bien que es de todos. En los filósofos presocráticos le llamaron naturaleza (arkhé que significa principio, comienzo, mandato rector, punto de partida y fundamento. Término que fue usado por Anaximandro refiriéndose al elemento inicial del cual proceden todas las cosas. Es un término que agrupa todos los significados, es mandato rector, fundamento que hace posible toda presencia) porque es lo común y lo mas inmediato a nuestro conocimiento, por eso es patrimonio de todos.  
            La idea de comunidad es la acción reciproca, y este es un fundamento ético útil a la sociedad, útil a la comunidad humana, a la comunidad de naciones, al sentimiento de la comunidad, a la comunidad de vecinos. Es útil a la relación entre personas porque va más allá de los intereses particulares de cada uno.
            Finalmente pensamos que toda comunidad persigue fines que sirvan a la comunidad, donde los sentimientos no son uniformes, pero defienden la bandera de una comunidad y dentro de ella hay intimidad, vecindad, amistad, relaciones contractuales, competitividad, ética social, etc. Si pensamos en comunidad todos estamos bajo un color, aunque el pensamiento sea heterogéneo. Sin embargo siempre habrá algo que nos identifique y por el que suframos porque es símbolo de una comunidad.

Bibliografía.
  1. Aristóteles, Ética a Nicómaco, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid 1985
  2. Hugo Celso Felipe Mansilla, memorias razonadas de un escritor perplejo, 1º edición, editorial El País,  Tomo I, Santa Cruz de la Sierra, 2009.
  3. Gaton Bachelard, la formación del espíritu científico, 14º edición, editorial siglo veintiuno, Mexico, 1987.
  4. Joseph Gevaert, El problema del hombre, 4º edición, Salamanca, edit. SIGUEME, 1981, 34.
  5. David Hume, tratado de la naturaleza humana, Vol. 2,  Edit. Nacional, Madrid 1977,885-886.
  6. David Hume, Compendio de un tratado de la naturaleza humana, Revista Teorema, Valencia 1977,16.
  7. Karl Marx, manuscritos: economía y filosofía, Madrid 1974.
  8. Katu Arkonada, Vivir bien, el paradigma indígena en debate,  ALAI, América Latina en Movimiento 2009-10-07
  9. Nueva constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia, Capitulo II, articulo 8. I.
  10. Immanuel Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Cáp. 1 Espasa Calpe, Madrid 1994.
  11. Immanuel Kant, Crítica de la razón práctica, II, 2, 5 Losada, Buenos Aires 1977, 4ª ed.,  138.
  12. Jürgen Habermas, Teoría de la acción comunicativa I, Editorial TAURUS Humanidades, España 1998.



[1] Hugo Celso Felipe Mansilla, memorias razonadas de un escritor perplejo,1º edición, editorial El País,  Tomo I, Santa Cruz de la Sierra, 2009, 10.
[2] Gaton Bachelard, la formación del espíritu científico, 14º edición, editorial siglo veintiuno, Mexico, 1987, 8.
[3] H. C. F. Mansilla, Memorias razonadas, 33.
[4] Joseph Gevaert, El problema del hombre, 4º edición, Salamanca, edit. SIGUEME, 1981, 34.
[5]  David Hume, tratado de la naturaleza humana, Vol. 2,  Edit. Nacional, Madrid 1977,885-886.
[6] David Hume, Compendio de un tratado de la naturaleza humana, Revista Teorema, Valencia 1977,16.
[7] Por sociedad entiendo asociación comunidad, derivado de socius, socio, compañero. En sentido general, agrupación de individuos que establecen vínculos y relaciones recíprocos, e interacciones estables.
[8] Karl Marx, manuscritos: economía y filosofía, Madrid 1974, 146.
[9] Katu Arkonada, Vivir bien, el paradigma indígena en debate,  ALAI, América Latina en Movimiento 2009-10-07
[10] Nueva constitución Politica del Estado Plurinacional de Bolivia, Capitulo II, articulo 8. I.
[11] Ibíd. 92.
[12] Immanuel Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Cáp. 1 Espasa Calpe, Madrid 1994, 53.
[13] Immanuel Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Cáp. 1 Espasa Calpe, Madrid 1994, 63.
[14] Ibíd. 103-104.
[15] Immanuel Kant, Crítica de la razón práctica, II, 2, 5 Losada, Buenos Aires 1977, 4ª ed.,  138.
[16] Jürgen Habermas, Teoría de la acción comunicativa I, Editorial TAURUS Humanidades, España 1998. Pág. 16.