viernes, 4 de junio de 2010

Ganar más para qué si nos estamos destruyendo

Por Santos Diamantino

La economía capitalista en su fanático afán por ganar, destruye e infecta los recursos naturales del mundo en general y los de nuestro país en particular. Esta ambición desmedida depreda la identidad de la tradición local y los recursos culturales. Y lo peor es que deja a gran parte de nuestra población en la pobreza.
Muchas compañías invierten en lo que se acepta cándidamente como oportunidades de exportación y de trabajo. Sin embargo el objetivo real es la extracción ininterrumpida y rápida para extinguir el recurso y lograr cuanto antes el retorno de la inversión, todo esto sin cumplir con los principios básicos de responsabilidad social, sostenibilidad de los recursos y ética medio-ambiental.
Esta competencia entre compañías les genera ganancias para las grandes corporaciones, los cuales pagan salarios bajos a los trabajadores. Esto hace que no mejore la pobreza pero si agota los recursos naturales y contamina y deteriora el medio ambiente.
El acumular ganancias y acciones en el Wall Street dentro del marco financiero actual a punto de colapsar pide que urgentemente se repiense en sí es ético y humano depredar y contaminar el Medio ambiente, que sí divisas, acciones, y ganancias al fin y al cabo se pueden comer. Cabe preguntarse sí la extracción y agotamiento de los recursos es lo más sostenible para bienestar del ser humano y de las futuras generaciones. La respuesta ya se está viendo en la emergencia del agua, tierra y aíre contaminados y carestía de alimentos, se ve en los basurales interminables donde perros y seres humanos, especialmente niños pobres se disputan los restos de comida y la basura recuperable. Se aprecia en el lago cuya biomasa está cambiando y se va aminorando por la contaminación y la pesca excesiva, en los bosques que se talan sin otra razón que ganar y ganar más, sin pensar en que está destruyendo para siempre la farmacia verde con potencial para curar el cáncer y otros látigos mortales que aquejan la raza humana, se siente en lo que pasa en destrucción la selva amazónica que es uno de los últimos pulmones del mundo, en la incontenible contaminación del lago Titicaca, etc.
Los que manejan nuestro país solo se sientan en los escritorios diciendo que se preocupan por el medio ambiente, cuando consumen sustancias que van en contra del medio ambiente qué paradoja. Esa falta de interés hace que la Tierra cuyos recursos naturales y elementos básicos, suelo, agua, aíre, energía y bio-diversidad sean saqueados y contaminados, ellos no vivirán para sufrir lo que sus descendientes sufrirán, su ineptitud para dirigir los destinos de sus países la sufrirán sus descendientes. Hoy ya se ve con consternación que las acciones de tala indiscriminada de bosques y los monocultivos invaden las tierras, que los mares y yacimientos se saquean de manera rápida e irresponsable, que los ríos se envenenan con los residuos mineros, que los niños que viven cerca de las zonas aledañas a los campamentos mineros tienen plomo en la sangre, que las ofertas de puestos de trabajo y mejoras de las vecindades donde se dan estos proyectos resultan un fiasco para las poblaciones y para la tierra.
Frente a esto ¿Qué podemos hacer? ¿Qué estrategia podemos usar? Para combatir esta locura del hombre, por conseguir ganancias sin pensar en las consecuencias.
Un día los inversionistas van a morir, y los bancos se van a tambalear como lo venimos viendo dejando al descubierto la nefasta situación de que el dinero no se come, no sirve, que se han extenuado los recursos, que la tierra, el aíre, el agua, están contaminados, que la Wall Street se derrumba por sus manejos turbios en la búsqueda de más ganancias, y que ese colapso financiero viene probando que el dinero no se come, y que es irreversible sí no actuamos ahora en favor de la protección de la vida del medio ambiente y del ser humano.
Para no ver todo esto, lo que se puede hacer es; educar a los niños y jóvenes haciendoles reflexionar sobre lo que debemos cuidar. Para eso es importante apoyarse en aquellas personas que tienen conciencia de este desastre que se nos viene. También se puede hacer mediante cursos, talleres, sobre medio ambiente como se realizo en Cochabamba, pero esta vez en los pueblos. Donde se reflexionen y se diseñen nuevas formas de pensar y cuidar la tierra, fundamentalmente nuestra vida.
Hay que apoyar a los que buscan proteger la salud del medio ambiente y del ser humano. Hay que utilizar todos los medios de comunicación para apoyar la educación ética y desenmascararlos a todos aquellos que no quieren el bien de la humanidad. Es imprescindible cambiar la educación en la defensa del medio ambiente, del agua de la tierra y el aire, es impostergable que se unan los educadores, los filósofos y las organizaciones no gubernamentales y difundan a todo nivel una nueva visión sobre la necesidad de cuidar y proteger la tierra y sus recursos, antes que sea demasiado tarde.
Solo así se podrá cumplir con los principios de los derechos humanos universales: que todos los seres humanos son libres y son iguales en su dignidad y derechos al trabajo, a la salud, la educación, la nutrición, el agua y la sanidad; en otras palabras en su derecho al bienestar o lo que se llama la búsqueda del bienestar y la felicidad de la cual nos hablaba Aristóteles.