viernes, 2 de octubre de 2009

La triplicidad estructural en la filosofía positiva de Augusto Comte.


Por: Santos Diamantino.

En esta oportunidad, vamos tratar la línea de evolución del espíritu positivo. Que hasta ahora es vista como normal este progreso humano, lo que queremos es, romper con esa normalidad supuesta, para hacerla novedosa. Es de conocimiento que la ruptura de lo normal siempre es un evento esperado para cualquier sociedad. Y lo que Augusto Comte hizo es romper con lo normal en su tiempo, para provocar una contingencia social.
Comte llamo a su filosofía positiva para distinguirla de lo teórico a lo práctico. Su característica principal es tener una actitud crítica ante la filosofía tradicional (la metafísica), y considera la filosofía como científica. Toda la realidad esta en los fenómenos, rechaza cualquier aspecto que vaya más allá de los fenómenos.
El positivismo de Comte constituye una doctrina orgánica, no sólo en el aspecto teórico, sino también y muy especialmente en el práctico. La principal aportación de Comte al positivismo es la idea de que la realidad humana es social y también ella debe poder ser conocida científicamente.
Comte se distingue del positivismo del s. XIX por centrar su estudio, no en los hechos, objeto de las ciencias naturales, sino en el análisis lógico del lenguaje. Su característica más positivista es, el criterio empirista del significado, o principio de verificación, según el cual sólo tienen significado, y producen conocimiento, por tanto, aquellos enunciados que son susceptibles de verificación, esto es, aquellos para los cuales existe un método de comprobar si son verdaderos o falsos.
El propósito de Comte es establecer una reforma de la sociedad, no fundar una nueva filosofía, ni poner las bases de una nueva ciencia. Cómo lo hace, reformando el método y su saber. Es importante conocer la característica de una sociedad, porque aquí podemos notar la altura del espíritu del hombre, el punto a que ha llegado en su desarrollo intelectual.
Esto da lugar a la filosofía de la historia, porque muestra la jerarquía de la filosofía positiva, que él tanto pregona. En ella es primordial la fundamentación y clasificación de las ciencias. El efecto de esto hará notar la necesidad de una doctrina de la sociedad, para determinar la estructura esencial de la sociedad que da lugar a una transformación práctica.
1.- ¿Quién es augusto Comte?
Auguste Comte (1798-1857) Es un filosofo Francés, a quien se le considera el innovador del positivismo “Francés” y el culpable de haber introducido el término sociología.
Era católico de clase media, más tarde renunciará a su fe. Estudia medicina en Montpellier (París) de donde es expulsado por su modo de pensar (republicano) haciendo una revuelta estudiantil. Esto le trajo desventajas y ventajas al mismo tiempo, pierde su profesión pero gana amistades importantes al conocer a Condorcet. Posteriormente se convierte en secretario particular del teórico Claude Henri de Rouvroy, conde de Saint Simón, su influencia se nota en sus obras de política de Comte. Una vez que rompe relación con Saint Simón se dedica a enseñar matemática, todo esto de 1817-1823.
Pero en el año 1826 dicta cursos de su propia filosofía en un círculo privado de personas selectas, entre las que se cuentan Humboldt, Carnot, Fourier, cursos que se verán interrumpidos por su mala salud mental y que reemprende en 1829.
En los años 1832 a 1833 es nombrado examinador de matemáticas en la escuela politécnica. Esto le dura hasta el año 1852 lo pierde por sus ideas antimonárquicas. Luego empieza a vivir su propio calvario porque vive de las limosnas de sus amigos. En los años en que había estado trabajando publica seis volúmenes de filosofía positiva, donde aparece la idea de una organización científica de la sociedad, por el año 1842.
Luego de haberse enamorado de Clotilde de Vaux, y después que muere, se interesa por la idea de una religión positiva de la humanidad y una reforma moral de la sociedad. Eso en el discurso sobre el conjunto del positivismo (1848), Sistema de política positiva que instituye la religión de la humanidad (1851-54), Catecismo positivista (1852) y Síntesis subjetiva (1856).
Comte asistió al término de la revolución francesa y al inicio de algunas reacciones que la revolución (1789) provocó.
2. Punto de partida
Comte en respuesta a los problemas de la revolución científica, política e industrial de su tiempo. Ofreció una reorganización intelectual, moral y política del orden social. La clave esta en adoptar una actitud científica; afirmaba que del estudio empírico del proceso histórico, en especial de la progresión de diversas ciencias interrelacionadas, se desprendía una ley que denominó ley de los tres estados y este regía el desarrollo de la humanidad
Pensamos que lo más importante de su filosofía se encuentra en este trozo del curso de filosofía positiva:
“Para explicar convenientemente la verdadera naturaleza y el carácter propio de la filosofía positiva, es indispensable, desde un principio, echar una mirada retrospectiva a la marcha progresista del espíritu humano considerado en su conjunto, ya que cualquiera de nuestras especulaciones no puede ser bien comprendida más que a través de su historia.
Así, al estudiar el desarrollo total de la inteligencia humana en sus diversas esferas de actividad, desde sus orígenes hasta nuestros días, creo haber descubierto una gran ley fundamental, a la cual está sujeto este desarrollo con una necesidad invariable y que me parece que puede ser sólidamente establecida, bien con pruebas racionales que nos proporciona el conocimiento de nuestra organización, bien con las verificaciones históricas que resultan de un atento examen del pasado. Esta ley consiste en que cada una de nuestras principales especulaciones, cada rama de nuestros conocimientos, pasa sucesivamente por tres estados teóricos diferentes: el estado teológico o ficticio, el estado metafísico o abstracto, y el estado científico o positivo. En otras palabras, que el espíritu humano, por su naturaleza, emplea sucesivamente, en cada una de sus investigaciones, tres métodos de filosofar, cuyos caracteres son esencialmente diferentes e, incluso, radicalmente opuestos: primero, el método teológico; a continuación, el método metafísico; y, por fin, el método positivo. De aquí, tres clases de filosofías, o de sistemas generales de reflexión sobre el conjunto de los fenómenos que se excluyen mutuamente: el primero es el punto de partida necesario de la inteligencia humana, el tercero su estado fijo y definitivo, y el segundo está destinado únicamente a servir de transición.
En el estado teológico, el espíritu humano al dirigir esencialmente sus investigaciones hacia la naturaleza íntima de los seres, hacia las causas primeras y finales de todos los efectos que le asombran, en una palabra, hacia los conocimientos absolutos, se representa los fenómenos como producidos por la acción directa y continuada de agentes sobrenaturales más o menos numerosos, cuya arbitraria intervención explica todas las anomalías aparentes del universo.
En el estado metafísico, que en el fondo no es más que una simple modificación del primero, los agentes sobrenaturales son reemplazados por fuerzas abstractas, verdaderas entidades (abstracciones personificadas), inherentes a los diversos seres del mundo, y concebidas como capaces de engendrar por sí mismas todos los fenómenos observados, cuya explicación consiste, así, en asignar a cada uno su entidad correspondiente.
Por fin, en el estado positivo, el espíritu humano, reconociendo la imposibilidad de obtener nociones absolutas, renuncia a buscar el origen y el destino del universo y a conocer las causas íntimas de los fenómenos, para dedicarse únicamente a descubrir, con el uso bien combinado del razonamiento y de la observación, sus leyes efectivas, es decir, sus relaciones invariables de sucesión y similitud. La explicación de los hechos, reducida a sus términos reales, no será en adelante otra cosa que la coordinación establecida entre los diversos fenómenos particulares y algunos hechos generales, que las diversas ciencias han de limitar al menor número posible.”[1]
Lo que pretendemos básicamente es desarrollar estos tres estados que muestran la ruptura de lo ficticio en otras palabras lo que no es real. Para analizar su propuesta del espíritu positivo de Comte y tratar de examinar esa clasificación racional.
Como dijimos anteriormente la finalidad de sus obras es, reformar el estado social, con el paradigma orden y progreso. Y él piensa que el entendimiento humano pasa por estos tres estados: el estado teológico o ficticio, el metafísico o abstracto y el científico o positivo, cuando el hombre, renunciando a un saber absoluto, se conforma con conocer las meras relaciones entre fenómenos.
Para Comte la meta del deporte intelectual es el desarrollo de la historia y de las ciencias, comprendido mediante las leyes. Para esta meta, es importante organizarse y clasificar todo el conocimiento humano. Comte considera que la más apta es la sociología[2] porque es madura en la forma de imponer el orden. El orden como principio, el progreso como fin. En ella la política se subordina a la moral, ha una conversión de todo. La moral del que habla es la que se basa en el amor y su fin será unir a la humanidad, por eso es que el deber es para con todos no para unos cuantos.
3.- El hilo de continuidad entre el estado teológico, metafísico y teológico y el punto de ruptura
A Comte le hizo dar cuenta de que hay una ley que denominó de los tres estadios (una gran ley fundamental). El análisis del estudio empírico de la historia y en especial la progresión de diversas ciencias interrelacionadas, que son lo que rigen el avance del ser humano.
Esto significa que todas las especulaciones que hace el ser humano pasa por los tres estadios el teológico, el metafísico y el positivo, que no son simplemente formas adoptadas por el conocimiento científico, sino actitudes totales asumidas por la humanidad en cada uno de sus períodos históricos fundamentales. Son tres métodos de filosofar, cuyos caracteres son esencialmente diferentes e, incluso, radicalmente opuestos.
Como el mismo dice Son tres clases de filosofías, o de sistemas generales de reflexión sobre el conjunto de los fenómenos que se excluyen mutuamente. Son tres estadios teoréticos diferentes, comencemos por describirlas;
3.1 El estado teológico
Como él dice, es el primer estado y debe ser concebido como provisional y preparatorio.
“En su primera fase, necesariamente teológica, todas nuestras especulaciones manifiestan espontáneamente una predilección característica por las cuestiones más insolubles, por los temas mas radicalmente inaccesibles a toda investigación decisiva.”[3]
En esta fase todos quieren explicar, lo que en su tiempo no se entiende, es lo raro, lo inexplicable. Y tratan de entender estos fenómenos por medio de seres sobrenaturales y potencias divinas o demoníacas.
Según Comte es;
…un tiempo en que la inteligencia humana está todavía por debajo de los más sencillos problemas científicos, busca ésta de manera ávidamente y de una manera casi exclusiva, el origen de todas las cosas, las causas esenciales, ya primeras, ya últimas, de los diversos fenómenos que la impresionan, y su modo fundamental de producción: en una palabra, los conocimientos absolutos.[4]
El razonamiento humano siempre buscó encontrar el principio de todo, es por eso que en toda la historia de la humanidad, se dio el buscar el origen de las cosas. Viendo su principio, función, producción y finalmente tener un conocimiento claro de este fenómeno.
A este estadio le siguen tres fases; son el fetichismo, politeísmo y el monoteísmo.

3.1.1. Fetichismo en Comte.
Según Comte esta es la más inmediata en el ser humano.
Consistente sobre todo en atribuir a todos los cuerpos exteriores una vida esencialmente análoga a la nuestra, pero casi siempre más enérgica, por su acción generalmente más poderosa.[5]
Una de sus características es la adoración a los astros y atribuye a todos los cuerpos exteriores una vida esencialmente análoga a la nuestra y más fuerte.
El fetichismo designa el culto a los fetiches, como los amuletos, son objetos venerados debido a la creencia de que poseen poder sobrenatural. En este sentido son tenidos por símbolos o receptáculos de la divinidad, o receptáculos en los que se hallan manifestaciones de las almas de los antepasados. Es propio de las religiones de tipo animista. A menudo, el fetichismo se expresa no sólo por la veneración a los fetiches u objetos fabricados considerados como acumuladores de energía sobrenatural, sino también mediante el culto a objetos naturales, tales como determinadas piedras, árboles, montañas sagradas, o animales.
3.1.2. Politeísmo en Comte.
Es la segunda fase de la evolución del hombre.
El espíritu teológico representa la libre preponderancia especulativa de la imaginación, mientras que, hasta entonces, habían prevalecido sobre todo en las teorías humanas el instinto y el sentimiento.[6]
Aquí hay una transformación del pensamiento humano, se retira la vida a los objetos materiales y este pasa a lo más ficticio. Y este pasa a ser fuente directa de todos los fenómenos exteriores posteriormente de los fenómenos humanos. Comte considera que esta fase es la más importante sea en lo particular o en lo social.
Es una creencia religiosa que, afirma la existencia de varios seres divinos personalizados o dioses.
3.1.3. Monoteísmo en Comte.
Es la tercera fase del espíritu teológico, según él;
Comienza la inevitable declinación de la filosofía inicial, que, aunque conserva durante mucho tiempo una gran influencia social, si bien más aparente que intelectual, por una consecuencia espontánea de esa simplificación característica, en la que la razón viene a restringir cada vez más el dominio anterior de la imaginación, dejando gradualmente desarrollarse el sentimiento universal, hasta casi insignificante, de la sujeción necesaria de todos los fenómenos naturales invariables.[7]
Como se puede ver según él, es la decadencia intelectual porque todo se resume a una sola deidad. Lo toma como la declinación de la filosofía, hay una decadencia intelectual, porque la razón reduce cada vez la imaginación, permitiendo que crezca el sentimiento universal.
Es una doctrina religiosa que sostiene la existencia de una única divinidad personal y trascendente. Entre ellas tenemos al judaísmo, al cristianismo y al Islam, son monoteístas y atribuyen a Dios los atributos mencionados. El monoteísmo es consecuencia de una revelación original, es anterior a cualquier otra clase de creencias animistas o politeístas, las cuales representan un estado de decadencia. Le corresponde un poder espiritual teocrático y un poder temporal monárquico, unidos en un Estado de tipo militar.
Estas tres fases según Comte representan la infancia de la humanidad, lo interesantes es que predomina la imaginación y corresponde a la infancia de la humanidad. Es también la disposición primaria de la mente, en la que se vuelve a caer en todas las épocas y solo una lenta evolución puede hacer que el espíritu humano no evolucione. Pero el papel histórico del estado teológico es irremplazable.
3.2 El estado metafísico
En este segundo estado, los agentes sobrenaturales están sustituidos por entidades abstractas, verdaderas fuerzas ocultas o virtudes de las cosas. Es el régimen de las entidades.[8]
Es un estado evolucionado a comparación del Teológico. Según el mismo Comte concibe estas entidades como virtudes como última explicación de las cosas. El progreso de la metafísica consiste en que reúne todas las entidades y virtudes en una sola; que en este caso sería la naturaleza. Por que para Comte la naturaleza es el primer ministro de la divinidad.
En realidad, la metafísica, como la teología, trata sobre todo de explicar la naturaleza intima de los seres, el origen y el destino de todas las cosas, el modo esencial producción de todos los fenómenos; pero en lugar de operar con los agentes sobrenaturales propiamente dichos, los reemplaza cada vez más por esas entidades o abstracciones personificadas cuyo uso, verdaderamente característico, ha permitido a menudo designarla con el nombre de ontología.[9]
Gracias al monoteísmo o al hacer un compendio de todas las fuerzas divinas en un solo ser y al personalizarlas en una unidad, permite al propio tiempo su despersonalización. Las causas de los fenómenos se convierten entonces en ideas abstractas, en principios racionales. Es un período crítico, negativo, una desorganización de los poderes espirituales y temporales, una ausencia de orden que tiende continuamente a la anarquía, pues en el estadio metafísico irrumpen todas las fuerzas disolventes de la inteligencia.
El fenómeno ya no es bien comprendido, ya es más abstracto porque interviene el razonamiento y hay una preparación confusa en el ejercicio científico. Hay una tendencia a argumentar cada vez que se observa.
La metafísica nos es, pues, en el fondo, más que una especie de teología gradualmente debilitada por simplificaciones disolventes, que le quitan espontáneamente el poder directo de impedir el desarrollo especial de las concepciones positivas, aunque dejándole la aptitud provisional para mantener cierto ejercicio indispensable del espíritu de generalización, hasta que pueda por fin recibir mejor sustento.[10]
Comte piensa que el estado metafísico tiene un carácter contradictorio, ya que tiende a restaurar el estado teológico para compensar las condiciones del orden. O en el otro caso, a hacer mala propaganda del estado teológico para librarse de ella.
3.3. El estado positivo
El estado positivo llamado también estado real, es la liberación del ser humano. Los anteriores estados solo fueron preparatorios para llegar al estado positivo; se renuncia a las indagaciones absolutas que eran parte de la infancia del hombre. En este estado, el hombre se da cuenta de que quiere empezar a dominar sus esfuerzos, de esa manera progresar hacia la verdadera observación, ya que es la base de los conocimientos verdaderos y accesibles, adaptados a nuestras necesidades reales. Esta es la razón para que Comte considere al estado positivo como el más normal de los estados, donde radica el régimen definitivo de la razón humana.
Por fin, en el estado positivo, el espíritu humano, reconociendo la imposibilidad de obtener nociones absolutas, renuncia a buscar el origen y el destino del universo y a conocer las causas íntimas de los fenómenos, para dedicarse únicamente a descubrir, con el uso bien combinado del razonamiento y de la observación, sus leyes efectivas, es decir, sus relaciones invariables de sucesión y similitud. La explicación de los hechos, reducida a sus términos reales, no será en adelante otra cosa que la coordinación establecida entre los diversos fenómenos particulares y algunos hechos generales, que las diversas ciencias han de limitar al menor número posible.[11]
El tercer estado, es la edad adulta del individuo y de la humanidad, cuyas características coinciden con las de la civilización industrial. Esta fase histórica es también la meta para el individuo y para la sociedad: el estado positivo final, que es el que desarrolla la filosofía positiva, la física social, o sociología, la última de las ciencias y la que realiza la síntesis de todas ellas.
En esta la imaginación se subordina a la observación, sustituye todo lo inaccesible por descubrir las relaciones entre los fenómenos observados.
Trátese de los menores o de los más sublimes efectos, del choque y del peso lo mismo que del pensamiento y de la moralidad, nosotros no podemos conocer verdaderamente más que las diversas relaciones mutuas propias de su cumplimiento, sin penetrar nunca en el misterio de su producción.[12]
Por eso es accesible el positivismo porque sustituye las hipótesis y las hipóstasis metafísicas por una investigación de los fenómenos limitada a la enunciación de sus relaciones. Este estado positivo es real, es definitivo; en él la imaginación queda subordinada a la observación. La mente humana se atiene a las cosas. El positivismo busca solo hechos y sus leyes. El positivismo se atiene a lo positivo, a lo que esta puesto o dado, es la filosofía del dato. La mente, en un largo retroceso, se detiene al fin ante las cosas. Renuncia a lo que es vano intentar conocer y busca solo las leyes de los fenómenos.
Según Xavier Zubiri el estado positivo;
Se caracteriza por quedarse en las cosas mismas, pero ateniéndose a la observación de los hechos y al razonamiento sobre ellos. No se trata de averiguar por que ocurren las cosas, sino tan solo como ocurren; es decir su objetivo no es descubrir causas, sino leyes, relaciones invariables de semejanza y sucesión en los hechos.[13]
En el estado positivo pareciese que no hubiera explicación de las cosas, no hay un juicio que nos diga la naturaleza intima de las cosas. Su interés su centra en contrastar hechos y descubrir las leyes de esas relaciones. Esta es la razón por la que no utiliza la imaginación sino el razonamiento radical de los hechos.
4. Condiciones sociales que han permitido la permanencia del estado teológico a lo largo de la historia
Algunas aclaraciones, Comte en algunas de sus aclaraciones toma a Kant. Este pensador en su obra crítica de la razón pura, toma a la teología como una Ciencia de lo divino, ciencia o reflexión según métodos racionales, sobre la fe aceptada por revelación. Lo paradójico de esta situación es que quiere ser, una forma de conocimiento sobre algo que se cree por fe.
Luego en la metafísica de Aristóteles utiliza el término teología como sinónimo de filosofía primera, se difunde, en el ámbito cristiano, principalmente a través de los escritos de la filosofía medieval, sobre todo de las Sumas de teología.
Según Comte el estado teológico, dirige sus investigaciones hacia la naturaleza íntima de los seres, hacia las causas primeras y finales de todos los efectos que le asombran, en una palabra, hacia los conocimientos absolutos. En ella se representa los fenómenos como producidos por la acción directa y continuada de agentes sobrenaturales más o menos numerosos, cuya arbitraria intervención explica todas las anomalías aparentes del universo.
Este no tuvo una duración pura sino tuvo que variar y mezclarse. El método que uso para seguir perviviendo fue la imaginación, esto le ayudo a poblar el universo con una serie de innumerables agentes dotados de animación (aquí hago referencia al fetichismo). Posteriormente un gran proceso ha constituido en proyectar estos agentes fuera del universo y considerarlos como realidades que reposan sobre sí mismos (politeísmo). Después de la gran faena de este estado, paso algo en la historia a partir de los siglos XII antes de cristo. El ejemplo mas claro es el judaísmo o a la tradición semita, luego al cristianismo, luego al Islamismo, quienes se dieron el lujo según Comte de reducir la imaginación. Se redujo todos los dioses a uno solo y este es el monoteísmo.
El espíritu teológico permaneció y permanece gracias a la imaginación que el hombre tiene, con un predominio sobre la razón “científica”. Nuestra realidad nos muestra que la mayoría de las culturas pasan o están pasando por este estado, que según Comte es la infancia de la humanidad. Ya que el hombre de campo fundamentalmente, no deja de asombrarse por la poca formación que tiene -por factores sociales, que condicionan al ser humano formarse-, sobre conocimientos ya descubiertos hace tiempo. Muchas actitudes aun, muestran que le siguen atribuyendo cierto poder sobrenatural a cosas que no puede explicar. Es por eso que afirmamos que seguimos en el primer estado según Comte en nuestros Campos o lugares alejados de la ciudad.
5. La función de lo relativo y absoluto en el espíritu positivo
Dentro del espíritu positivo el, conocimiento absoluto siempre debe ser relativo, porque reconoce la imperfección de la especulación absoluta. Todo medio nunca es perfecto siempre tiene fallas, esa es la razón por la que debemos estar abiertos todo el tiempo, al conocimiento.
Cuando se hace un estudio nunca se llega a la plenitud de lo buscado, nos aproximamos pero no llegamos. Claramente nos lo muestra el proceso de evolución que surge en la naturaleza, es por eso que no se puede comprobar ni si quiera superficialmente, todas las existenciales reales cuya mayor parte desconocemos.
…este estudio de los fenómenos, lejos de poder llegar en modo alguno a ser absoluto, debe ser siempre relativo a nuestra organización y a nuestra situación.[14]
Primero por lo imperfecto que puede ser nuestra investigación.
Segundo no conocemos todo.
Tercero porque al adquirir alguna nueva idea, se descubrirá nuevos hechos de los que no tenemos idea.
Cuarto el mundo de los hombres es diverso.
Es importante saber, que los descubrimientos del hombre no solo son individuales sino sociales. Ya que son el efecto de una evolución colectiva, donde todo esta relacionado. Es por eso que desecha la aspiración a lo absoluto, hay una actitud indefinida.
Para Comte la verdadera ciencia tiene estas características:
… que la verdadera ciencia, lejos de estar formada de simples observaciones, tiende siempre a dispensar, en lo posible, de la exploración directa, sustituyendo ésta por esa previsión racional que constituye, en todos los aspectos, el carácter principal del espíritu positivo,…[15]
Según el espíritu positivo la ciencia no va de forma directa al fenómeno, la reemplaza por la crítica racional porque la exploración directa no permite modificar. Esa previsión racional del que se habla en el espíritu positivo;
… consiste, sobre todo, en ver para prever, en estudiar lo que es para deducir lo que será…[16]
Este es el principio de la filosofía positiva, es su verdadera fuente, y todo lo científico adquiere su importancia en cuanto pone un orden entero en los grandes fenómenos. El principio mencionado “ver para prever”, es el fundamento que ayudará a conocer lo que ES y lo que SERÁ el conocimiento científico. A esto le llamará la invariabilidad de las leyes naturales, que básicamente es desarrollado por J. S. Mill en su Sistema de Lógica. Augusto Comte reconoce que es un principio, sin embargo no explica la totalidad de los fenómenos, porque arrastra la tendencia absolutista. Asimismo, muchas de sus explicaciones desconocen de donde proceden dichas teorías y sus argumentos son vagos y confusos.
La invariabilidad es una exploración interna e inductivista, según Comte no tiene una exploración externa el cual indique las relaciones físicas. La razón de esto es, que al principio el sujeto, que vive en la infancia desconoce muchos aspectos, no reconoce la familiaridad de algunos fenómenos.
Sus soluciones emiten confusiones e incoherencias, es por eso que el estado teológico no pudo ser universal, por el mismo hecho de atribuir su conocimiento a lo sobrenatural. El principio de la invariabilidad adquiere consistencia en cuanto da trabajos científicos que dieran exactitud esencial en orden de los fenómenos.
Este orden lleva a descubrir las leyes de cada fenómeno. Ahora si entendemos armonizar por relacionar, se da valor al espíritu relativo positivo en cuanto conduce ala evolución del proceso científico y a partir de ello plantear la invariabilidad de cada conocimiento. Teniendo como criterio la observación, el orden, previsión y progreso dichos términos ayudan a la consistencia de trabajo científico.
Para la aceptación de algo es necesario saber que el espíritu positivo tiene seis acepciones;
lo positivo es lo real en oposición a lo quimérico.
lo positivo es el contraste de lo útil con lo ocioso.
3. lo positivo es la oposición entre la certidumbre y la indecisión.
lo positivo es la oposición entre lo preciso y lo vago.
lo positivo es contrario a lo negativo.
la palabra positivo consiste en su tendencia necesaria a sustituir en todo, lo absoluto por lo relativo.
Estas seis características identifican al espíritu positivo, por el contrario la teología no pudo formular el sentido exacto de esta evolución humana, por eso se la tipifica como una interpretación errada. Realiza una interpretación que no es aterrizada en la realidad, solo especula sobre ciertos problemas que nos son accesibles al conocimiento y en ella no hay utilidad.
El espíritu positivo que es el buen sentido, se ocupa de la realidad y de la utilidad, el mal sentido esta en generalizar ciertos conocimientos, que según Comte es vano y estéril. El mal sentido que es lo teológico, no es aceptado por Comte porque no aporta al pensamiento científico además que con este tipo de pensamiento se rompe con todo tipo de controversia. Por su actitud dogmática (bien basado en la revelación), por su busca en explicaciones absolutas de las cosas recurriendo a principios y fuerzas sobrenaturales personales.
Conclusión
El positivismo planteado por Augusto Comte, es aquella tendencia que sostiene que el único conocimiento o saber es el saber científico. Y es crítico ante la filosofía tradicional, en especial ante la metafísica y pretende convertir a la filosofía en científica. La realidad del que habla, esta en los fenómenos, rechaza cualquier concepción de una esencia oculta más allá de los fenómenos
El saber abstracto no es saber de cosas en sí o universales, sino de meras cosas individuales generalizadas. Renuncia a juicios de valor y a enunciados normativos, en cuanto carentes de sentido cognoscitivo. El método de la ciencia, es pensar en un solo ámbito del saber, reducible a la observación y a la experiencia, en definitiva a una única ciencia, preferentemente la física.
La principal aportación de Comte al positivismo es la idea de que la realidad humana es social y también ella debe poder ser conocida científicamente. La ciencia que estudia esta realidad, como síntesis de todos los conocimientos humanos, es la sociología.
Para tener clara la idea el Estado Positivo del que habla Comte se queda en las cosas mismas, se apoya en la observación de los hechos y al razonamiento sobre ellos.
Es importante analizar, el cómo ocurren estos fenómenos, no le importa tanto el porqué. No le interesa tanto descubrir sus causas, como la metafísica. Es por eso que no hay explicación, se desembaraza de la explicación de las cosas. Le importa más constatar hechos y descubrir en ellos sus leyes. Y esta es la razón por la que somete la imaginación a la razón.
Esta triplicidad estructural es necesaria, es una ley estructural del espíritu humano, de esa manera la filosofía existe. Todo este efecto de la filosofía se puede comprobar en la historia de las ciencias, que se enmarcan en base a lo real, y estas se fundamentan en los hechos observables.
Aquí es importante una teoría que coordine los hechos, porque surge la necesidad, que es el de formarse según las ideas observadas. El efecto que tenga este movimiento será quien nos lleve al progreso, ya que hay la necesidad vital del hombre, que es real (me refiero a la situación social del hombre) ósea el medio social entre los hechos observados y la teoría para observarlos. Por eso es social el pensamiento de Comte.
De aquí parte la idea de que el hombre, tiene que ordenar su vida social y así establecer un régimen intelectual en base a hechos.
La metafísica es la crisis de la imaginación ya que mata a muchos dioses y cede el paso a la razón natural. Esto por práctica del conocimiento sobre la razón teórica (metafísica). El espíritu positivo no es teórico es práctico, por eso no es vacío, porque toma la realidad social como un mero hecho y es sistematizado de forma racional. Por eso su famoso principio Ver para proveer.
Para Comte la filosofía es importante porque constituye la vida del espíritu, teniendo un régimen mental. Los fenómenos no nos dicen el porqué de las cosas sino el cómo ocurre las cosas. La filosofía es ciencia estricta, es una operación del entendimiento, metido en la colectividad.
Finalmente Comte es modesto y esta es su virtud, porque se atiene humildemente a las cosas y no va por encima de ellas, ni va a los juegos de ideas se queda en ellas. No pide causas sino leyes. Lo interesante es que las posee con precisión y con certeza.
Bibliografía
1. Comte Augusto; Curso de filosofía positivo, Aguilar, Buenos Aires 1973
2. Comte Augusto; Discurso sobre el espíritu positivo, Estado teológico o ficticio. 2º edición. Buenos Aires Argentina. Edit. Aguilar. 1958. (Traducción del Francés, Consuelo Berges)
3. Zubiri Xavier; Cinco lecciones de Filosofía, Editorial Alianza. Madrid España 1992. 126.
4. Delfgaauw Bernard; Historia de la filosofía. Ediciones Carlos Lohlé, Buenos Aires, Argentina 1966.
5. Hirschberger J.; Breve historia de la filosofía. Editorial Herder. Barcelona, España.
6. Marías Julián; Historia de la filosofía. 12ª edición, ediciones, Castilla. Madrid. España.
[1] Augusto Comte, Curso de filosofía positiva, Lección primera, Aguilar, Buenos Aires 1973, p. 34-36
[2] Entendida como el estudio de las leyes que rigen los fenómenos sociales.
[3] Augusto Comte, Discurso sobre el espíritu positivo, Estado teológico o ficticio. 2º edición. Buenos Aires Argentina. Edit. Aguilar. 1958. (Traducción del Francés, Consuelo Berges) 42.
[4] Ibíd.
[5] Ibíd. 43.
[6] Ibíd.
[7] Ibíd. 44.
[8] Xavier Zubiri, Cinco lecciones de Filosofía, lección III Augusto Comte. Editorial Alianza. Madrid España 1992. 126.
[9] Augusto Comte, Discurso sobre el espíritu positivo, Estado metafísico o abstracto. 2º edición. Buenos Aires Argentina. Edit. Aguilar. 1958. (Traducción del Francés, Consuelo Berges) 50.
[10] Ibíd. 52.
[11] Augusto Comte, Curso de filosofía positiva, Lección primera, Aguilar, Buenos Aires 1973, 36.
[12] Augusto Comte, Discurso sobre el espíritu positivo, Estado positivo o real. 55.
[13] Xavier Zubiri, Cinco lecciones de Filosofía, lección III Augusto Comte. 127.
[14] Augusto Comte, Discurso sobre el espíritu positivo. 56.
[15] Ibíd. 59.
[16] Ibíd. 60.