viernes, 25 de julio de 2008

Los platanos

Casa en Huancané
aqui se ve un horno
esto es un cachi
este es el pueblo de Huancané "porras y Tongobaya"

esto son los plátanos.







Una mujer digno de imitar y respetar












Recuerdos.

Santosam y gladys "cantante"

INSTRUMENTOS QUE SON MI VIDA Y MI SER.




EL TIEMPO ES QUIEN GOBIERNA NUESTRAS VIDAS.



san jhosep, san martin "boemio" santosam



Huancané pueblo de mis entrañas.

La influencia en el pensamiento del otro




Cuando uno se dedica al ámbito de la educación o de cualquier otra disciplina. Uno se pregunta; ¿Cuál debe ser la forma correcta para enseñarle a pensar al estudiante?
Por ¿donde debe guiarse nuestra educación? Si tenemos conocimiento, que el fin de toda educación es que el estudiante produzca conocimiento, genere juicio de valor.
Explicar la esencia de cada problema, es un hecho difícil. Ahondar en el problema de los fines educativos, en su conexión con la totalidad de la vida humana, es otra dificultad. Sabemos que fomentar una conciencia o una actitud investigativa donde se capte el sentido y el valor de la disciplina, es fundamental. Lo que no, nos damos cuenta, es que queremos siempre que el estudiante piense como nosotros queremos.
Y a pesar de eso tenemos conocimiento que cualquier tipo de conocimiento que tenga que ver con la educación, debe relacionarse con la totalidad cultural del hombre, con la totalidad de la disciplina educativa.
¿Bonito paradigma?, creemos que sí.
Recientemente se oye muchas quejas de parte de estudiantes, diciendo que no existe la libertad de pensamiento. Cuando un estudiante adopta una posición que no es de acorde a lo que el profesor dicta o dice, pues es un error. O con frecuencia se ríen de él, o simplemente es ignorado.
Ante esto ¿qué podemos hacer? Si sabemos que esta mal el no darle confianza en su modo de pensar, ¿Cuál debe ser la actitud de un guía?
Muchos dirán, “pero hay métodos, porque no mejor lo revisas, a ver si te ayuda”. Creemos que es necesario partir del principio, del interés del estudiante, esta dimensión individual que esta relacionada con la realidad total. Haciéndole ver que todo es un proceso de conocimiento, de construcción y transformación de la vida del sujeto en aprendizaje.
Ahora debe haber un “estímulo del chico por parte de las exigencias de la situación social en la cual se encuentra este. Esas exigencias le estimulan a actuar como miembro de una unidad, a salir de su originaria angustia de acción y sentimiento, y a pensar en sí mismo desde el punto de vista del bienestar del grupo del cual forma parte. A través de las reacciones de los otros frente a sus actividades llega a comprender lo que estas significan en términos sociales.”[1]
Muchas instituciones sociales, tienen que tener en cuenta que una persona se construye a sí mismo. Ya que la realidad del ser humano no esta hecha hay que hacerla. Y ese es otro aprieto que el joven paceño o boliviano debe corregir. Hay un no-importismo radical, esto por la misma enseñanza que no es de acorde a su modo de ver la vida.
Otros dirán “y nuestras costumbres que… nos olvidamos de ellas”. No se trata de olvidarlas, ni de corregirlas, ni de transformarlas, sino se trata de ver al estudiante en su dimensión amplia. Estamos en una época donde todo es rápido (me refiero a la tecnología), ante esto hay que tratar de reformar nuestra educación. Que no sea lento ya que cansa y hace escapar al estudiante, ni muy rápido porque puede perderlo. Tiene que haber un equilibrio entre nuestra cultura y el entorno actual en el que vivimos.



No hay duda que el factor psicológico es determinante. “Los instintos y las capacidades propias del joven proporcionan el material y el punto de partida para toda educación. Si los esfuerzos del educador no se conectan con alguna actividad que el joven realice por iniciativa propia, independientemente del educador, la educación se reduce a una presión desde el exterior”[2] Puede ser que haya resultados pero no van a ser profundos, esto tiene que penetrar a la estructura fundamentalmente en la actividad psíquica del individuo. Es decir si coincide con lo que el sujeto piensa, su estimulación será más grande.
Por eso es importante conocer el fin, el uso o la función. Y esto no se descubre sino se ve al individuo como activo en las relaciones sociales. Por eso es importante prepararlo al individuo para el futuro, sabemos que es complicado, lo importante es darle el dominio sobre sí mismo. Es decir que el sea auto-suficiente, esta es la razón por la que hay que educar bien, para que el educando se auto-eduque.
Dewey menciona que; “prepararlo para la vida futura significa, educarlo de modo que llegue a usar completa y rápidamente, todas sus capacidades; que su ojo, su oído y su mano puedan ser rápidamente instrumentos de control, que su juicio pueda ser capaz de verificar las condiciones en las cuales debe trabajar y las fuerzas que debe desarrollar para poder actuar eficazmente”[3]
Es así que se tiene en cuenta, las potencialidades, los gustos y los intereses propios de cada ser humano. Por eso es importante que la educación cada vez se regenere, reforme, se transforme, se vuelva a cuestionar. Todas las costumbres deben ser interpretadas continuamente, para que haya un mejor acercamiento al joven.
Este auto educarse favorece a los objetivos que cada uno se traza. Para eso es necesario la voluntad y la perseverancia; esto afirmo por que sucede muchas veces, que hay personas que no tienen deseo de educarse (realidad que puede ser por la abstracto de la educación en las instituciones, sea privada o no). Puede suceder también que uno ya no persevere en su formación por la influencia de los mismo maestros, es decir “si el no hace lo que dice, porque yo tengo que hacerlo”. En este caso el testimonio es fundamental no se puede decir al estudiante “hagan lo que yo les digo, pero no hagan lo que yo hago”.
Toda acción educativa siempre va ser influyente, en el pensamiento del hombre. Por lo tanto hay que tener una mentalidad abierta a todo tipo de conocimiento y cuidado en nuestro modo de llevar adelante nuestro accionar educativo.

[1] John Dewey; Mi credo pedagógico, Universidad de león 1997.
[2] Idem. Op. Cit.
[3] Idem. Op. Cit.

el monticulo y sus encantos